jueves, 23 de marzo de 2017

LA PRINCESA PROMETIDA: WILLIAM GOLDMAN


La bella Buttercup jura amor eterno a Westley, que parte en busca de fortuna y es asesinado por unos piratas. La doncella, obligada, se promete al príncipe Humperdinck de Florin, un bellaco al cual sólo le interesa la caza. El mejor esgrimista, el hombre más inteligente y el más fuerte del mundo son contratados por los enemigos de Florin para raptar a Buttercup. En la huida, sufren la incansable persecución de un encapuchado que los retará uno a uno en su propio terreno.

En La princesa prometida, William Goldman ha reunido todos los elementos clásicos de los grandes relatos ambientados en un mundo de fantasía medieval, imprimiéndoles su fino sentido del humor. Sus personajes representan a todos los héroes y villanos de nuestros cuentos de infancia y rinden un brillante homenaje a la novela de aventuras.


Cada tanto me gusta hacer relecturas de mis libros favoritos, o a lo mejor son ellos quienes reclaman mi atención si se sienten un poco abandonados, no lo tengo del todo claro; pero el resultado siempre es el mismo, porque siento que me he reencontrado con un viejo amigo y me lo paso pegada a sus páginas hasta que llego una vez más al final, y lo devuelvo al estante hasta la próxima reunión. Eso es lo que me ha pasado en los últimos días con La princesa prometida, de William Goldman. Resulta que en una de mis excursiones por Pinterest, que me tiene fascinada y cuyo hechizo no decrece, me encontré con esta imagen de la película que me alborotó los recuerdos y me llevó a buscar la novela.


¿Verdad que es hermosa? Creo que quien haya visto la película debe recordar a este trío con mucho cariño, y es que no puede ser de otra forma, porque es una adaptación fantástica de la obra. Recuerdo haber visto la película cuando niña y leído el libro varios años después sin que ninguno desmerezca al otro, se complementan de forma perfecta.

Por lo que nos cuenta Goldman, esta historia nace en realidad de otra escrita por el florinés S. Morgenstern, una suerte de crítica satírica a la sociedad de su tiempo que su padre le  narró cuando era un niño, pero se la contó resumida ya que resultaba un poco densa. Esto, lamentablemente, no lo supo Goldman hasta que compró el libro siendo mayor para regalárselo a su hijo y este no pasó del primer capítulo. Al comprender el "problema", Goldman, que desarrolló su carrera como guionista precisamente gracias a esta historia, decide escribir un resumen en toda regla para que más personas pudieran disfrutarla.


De modo que tenemos una hermosa historia de caballeros con todos los componentes imaginables para enamorar al lector. Romance, misterio, traición, peleas, ¡magia!, honor, villanos... lo tiene todo. Goldman crea una historia entrañable con un sentido del humor irónico y con cierto toque mordaz que nos narra las situaciones más disparatadas. El inicio del libro nos lleva a conocer la historia de la joven Buttercup, que un día descubre que está enamorada de Westley, ese mozo de cuadra al que gusta atormentar con las órdenes más ridículas, y quien responde siempre con un obediente y devoto "Como desees", que como todos sabemos en verdad significa "Te amo". Pero Westley es pobre y decide ir a buscar fortuna para que puedan casarse, con el terrible resultado de abordar una embarcación que es secuestrada por el temible pirata Roberts, y es bien sabido que este no deja prisioneros... Entonces, Buttercup asume que Westley ha muerto, pasan los años y se ve de pronto prometida al príncipe Humperdinck de Florin, un hombre despreciable. Poco antes de la boda, sin embargo, es secuestrada por un trío propio de una historia tremenda como esta; un brillante hombrecillo, un gigante, y el mejor espadachín del mundo. Mención especial para Iñigo Montoya, por favor, a ver a quién no le suena aquello de: "Mi nombre es Iñigo Montoya, asesinaste a mi padre, prepárate a morir". Bueno, pero volviendo a la historia, falta decir que los secuestradores son interceptados por un misterioso hombre de negro dispuesto a frustrar sus planes.


Todo lo que ocurre luego es tan maravilloso que merece ser conocido de primera mano, por lo que me abstengo de desvelarlo, y si ya lo conocen, los animo a releerlo; vaya que vale la pena. Ah, y a no olvidar que "El amor verdadero es lo mejor del mundo, después de los caramelos para la tos".

domingo, 5 de marzo de 2017

TRAS LA COLINA: ROBYN CARR



Bienvenido de nuevo a Grace Valley, en California. El lugar en el que las mejores cosas de la vida nunca cambian…

En este pueblo tranquilo, los vecinos cuidan unos de otros como si se tratara de una gran familia. En una comunidad así es difícil guardar un secreto. Sin embargo, la doctora June Hudson ha conseguido algo portentoso… Aunque las visitas de su amante secreto, el agente de la Agencia Antidrogas Jim Post, eran tan clandestinas como apasionadas, encajaban con su exigente horario de médico de pueblo, una profesión que requería la capacidad de existir a base de cafeína, bollos de azúcar y nervios de acero. Pero, ¿cómo iba a competir un amante secreto con un novio del pasado, con alguien de carne y hueso? El antiguo amor de June había vuelto a Grace Valley después de veinte años, y divorciado. June se sentía muy insegura. Así pues, cuando una de las esposas más enamoradas del pueblo le disparó unos perdigones a su marido en el trasero y en el jardín de la casa de la tía de June, Myrna Claypool, aparecieron unos huesos humanos, June casi agradeció la distracción. Más tarde o más temprano, el amor se abriría paso en Grace Valley. Como siempre.



Los libros que nos sacan de los bloqueos lectores son siempre recordados con mucho cariño y esto me ha ocurrido con Tras la colina, libro con el que me estrené con la autora, además, así que es un doble motivo para apreciarlo.

Robyn Carr es una escritora muy respetada en el género romántico y al fin he podido comprobar el por qué. Es dueña de un estilo sencillo y muy sentimental que llega al lector sin dar muchas vueltas; la trama de este libro en particular me ha parecido simple y al mismo tiempo con todas las complejidades propias del ser humano, porque esa es otra característica que he percibido en Carr, que le otorga una gran importancia a lo más profundo de los sentimientos humanos.



Soy una gran admiradora de la serie Gilmore Girls, no sé si alguien la verá también, pero si lo hace le dará gusto saber que esta historia me la ha recordado mucho. Ese viejo dicho de "Pueblo chico, infierno grande", se ajusta a la perfección tanto a la serie como a este libro. En Grace Valley, el pueblo en que vive nuestra protagonista, ocurre de todo; una serie de acontecimientos en apariencia sencillos que significan un mundo para quienes los viven, que son todos los vecinos del lugar, un montón de personajes muy distintos entre sí con virtudes y defectos, pero que tienen en común el cariño que los une, porque aquí todo el mundo se conoce y se encuentran siempre puntos que los conectan de alguna u otra forma. Todo lo que ocurre aquí marca a la protagonista en diversas formas y nos enteramos de ello de primera mano porque la autora tiene una capacidad tremenda para hilvanar distintas tramas en paralelo sin perder el hilo durante toda la historia hasta que, en el desarrollo de la misma o incluso al final, consigue atar todas y cada una de ellas sin dejar cabos sueltos, algo que disfruté mucho.

He terminado muy encariñada tanto con la protagonista como con sus amigos; su historia de amor me ha parecido hermosa, muy madura y realista, pero sin duda me quedo con esos mil y un pequeños acontecimientos ocurridos en el pueblo; con los buenos y los malos, que también los hay, porque al fin y al cabo estos son también parte del día a día y de eso se trata esta novela, de llevar historias reales al papel y brindarlas al lector para que se sienta identificadas en ellas, algo que me ha ocurrido más de una vez durante mi lectura. Sin duda un libro muy recomendable.