lunes, 16 de enero de 2017

EL COLOR PÚRPURA: ALICE WALKER



En el sur de los Estados Unidos ser negro no es ninguna ganga, pero ser, además, mujer, empeora la situación. "Mírate. Eres negra, eres pobre, eres fea, eres una mujer. Vamos, que no eres nada", dice a Celie en una ocasión su marido. Celie le fue entregada en matrimonio cuando, después de enviudar, buscaba una sustituta que le cuidara los hijos. Él prefería a Nettie, la hermana de Celie, pero el supuesto padre de ambas le propuso una permuta - con el incentivo de una vaca de regalo - porque creía más difícil "colocar" a Celie, a la que había estado violando sistemáticamente desde los trece años - hasta el punto de que concibió dos hijos, de cuya desaparición él mismo se ocuparía poco después de su nacimiento-. Para colmo, Celie es bruscamente separada de su hermana, la única persona por quien siente afecto y confianza. Incomunicada de ella, golpeada, usada y vejada por su marido, en su extrema soledad e infinita vergüenza encuentra un único consuelo: contar por escrito su desgraciada vida en unas cartas que, a falta de destinatario, dirige a Dios. A través de ellas desgrana su existencia monótona y sumisa, y el cambio que se va operando en ella misma hasta poder reconocerse como ser humano, al tiempo que denuncia las distintas formas de humillación y explotación del negro y reflexiona sobre la rebeldía, el odio, el afecto, el sentido de la religión, la tolerancia, la voluntad, las diferencias...



Es difícil reseñar un libro como El color púrpura porque, a pesar de su brevedad y de la forma en que está contado, dice mucho, pero intentaré hacerlo lo mejor posible; con poder expresar de alguna forma todo lo que me ha hecho sentir, me daré por bien servida.

Creo que casi todo el mundo debe de haber visto u oído hablar de la adaptación cinematográfica de esta historia, que tiene ya algunos años, protagonizada por Whoopi Goldberg y Danny Glover. Fue todo un éxito en su momento, con muchos premios y todo tipo de reconocimientos, pero es poco lo que se sabe del libro, al menos ese es mi caso, sabía que existía, pero nunca pensé en ir por él o me generó un gran interés. Ahora, sin embargo y por azahares del destino, él vino a mí y he disfrutado mucho de su lectura. El color púrpura pertenece al género epistolar, toda la historia llega a nosotros por medio de cartas, la mayor parte de ellas escritas por su protagonista, primero dirigidas a Dios y luego a su hermana perdida; la forma en que Celie escribe, con una inocencia y honestidad desgarradoras, no pueden menos que conmover profundamente al lector y en ello radica gran parte del libro, creo, porque al leer este testimonio de vida, que es al fin y al cabo lo que se nos presenta, pasamos de alguna forma a ser destinatarios de estas confidencias; es parte de la magia de la literatura, implica a autor y lector a un grado tan íntimo que las barreras de la realidad se difuminan y nos vemos siendo parte de la historia.

El inicio de la novela nos deja bastante clara la vida de la protagonista y es, a mi parecer, lo más duro de todo porque conocemos de golpe todos los horrores por los que Celie ha tenido que pasar. Ella es una joven mujer negra de una zona rural de Estados Unidos que para una edad muy temprana ha tenido que enfrentarse a los malos tratos, al abuso sexual por parte de su padre, dos embarazos, verse despojada de sus hijos y luego entregada en matrimonio a un hombre mayor que solo la quiere para que se haga cargo de sus propios hijos. No hay asomo de amor de por medio y sí mucho desprecio; Celie pasa del abuso en la casa paterna al que le toca en suerte en la de su marido. Hasta aquí, el panorama es desolador, y sin duda chocante, pero lo bello de esta novela es que aún en los pasajes más duros siempre asoma un rayito de esperanza, por pequeño que pueda ser. Celie solo tiene un amor en aquella época, su hermana Nettie, y también a ella la pierde, pero ninguna renuncia a la otra, se mantienen en contacto por medio de cartas que se retrasan y pierden a través de mares y el tiempo, pero que están allí a pesar de todo, son una muestra de amor, devoción y lealtad, la seguridad de que, aun cuando estas cartas nunca lleguen a sus destinatarias, son un testimonio de que la esperanza aún existe y que no todo está perdido por mal que se presenten las cosas.



A pesar de lo duros que son los temas que se tratan en este libro, las cartas por medio de las que está narrado tienen un tono ligero, sencillo y con una buena carga de humor, alguno inocente, otro algo más cínico, pero humor al fin y resulta curioso cómo se puede escapar una sonrisa en medio de tantos horrores. Celie es un personaje maravilloso, me ha encantado, inspira una ternura inmediata y me fascina su desarrollo a través del tiempo, como pasa de ser una niña asustadiza y resignada a su suerte a una mujer que aprende a base de experiencias y buenas personas que llegan a su vida cuánto vale y todo lo que puede hacer por sí misma. Y como ella creo que casi todos los personajes que se nos presentan evolucionan de distintas formas, algunos para bien, otros tantos para mal, pero siempre con la certeza de que son sus actos los que dominan en gran parte sus destinos. 

Recomiendo mucho este libro para cualquier lector, más allá de sus preferencias, porque resulta una historia atemporal que refleja una época lejana, pero que puede perfectamente adecuarse a lo que vemos en la actualidad, no solo en lo que a las mujeres se refiere, sino a la humanidad en general. Desafortunadamente, los prejuicios no entienden de géneros o épocas.

Hay una escena muy linda en la adaptación de Spielberg que me gusta mucho, es cuando Celie va a un bar con su marido pese a que él no la quiere allí porque se muere por oír a Shug, esa diva que pasa a formar un parte vital en su historia. La canción es preciosa, perfecta para esa alma noble que es Celie, una forma de darle valor y esperanza. Espero que les guste si no la conocen y se animen con el libro, seguro que no se arrepentirán. 


sábado, 7 de enero de 2017

EL LABERINTO DE LOS ESPÍRITUS: CARLOS RUIZ ZAFÓN



En la Barcelona de finales de los años 50, Daniel Sempere ya no es aquel niño que descubrió un libro que habría de cambiarle la vida entre los pasadizos del Cementerio de los Libros Olvidados. El misterio de la muerte de su madre Isabella ha abierto un abismo en su alma del que su esposa Bea y su fiel amigo Fermín intentan salvarle.

Justo cuando Daniel cree que está a un paso de resolver el enigma, una conjura mucho más profunda y oscura de lo que nunca podría haber imaginado despliega su red desde las entrañas del Régimen. Es entonces cuando aparece Alicia Gris, un alma nacida de las sombras de la guerra, para conducirlos al corazón de las tinieblas y desvelar la historia secreta de la familia… aunque a un terrible precio.

El Laberinto de los Espíritus es un relato electrizante de pasiones, intrigas y aventuras. A través de sus páginas llegaremos al gran final de la saga iniciada con La Sombra del Viento, que alcanza aquí toda su intensidad y calado, a la vez que dibuja un gran homenaje al mundo de los libros, al arte de narrar historias y al vínculo mágico entre la literatura y la vida.



Da gusto pasar por aquí con la primera reseña del año para compartir un libro que esperé con muchas ansias y que me ha dado incluso más de lo que esperaba. La saga del cementerio de los libros olvidados es una de mis favoritas y Zafón uno de los autores a quienes más admiro, de modo que esperaba esta última entrega como agua de mayo. Y me ha encantado.

La historia de El laberinto de los espíritus es extensa y nos permite cerrar de forma apropiada una saga tan compleja y apreciada. Quienes la seguimos fielmente nos preguntábamos qué habría sido del buen Daniel Sempere, del querido y ácido Fermín y tantos personajes entrañables, pero en especial en lo referente al primero estaba en el aire la pregunta respecto a su origen, los secretos del mismo y si sus sospechas recibirían respuesta, así como si tendría la oportunidad de enfrentarse a ella y salir bien librado de la prueba, porque ya se sabe que la verdad es cosa muy bella, pero también peligrosa y no todos le hacemos frente con entereza. Aquí recibimos esas respuestas a la par que Daniel, sin olvidar toda una trama secundaria que, como siempre consigue Zafón, se entrelaza con las demás de forma extraordinaria.



Tengo que mencionar que la pareja formada por Alicia Gris y Vargas, ese par de personajes que debutan en la saga, ha resultado una sorpresa muy agradable. Vargas es un "perro viejo", por usar una expresión, un policía de vieja escuela, un tanto cansado del mundo, con una desgracia personal a cuestas, pero que guarda una ternura encantadora y que no teme mostrarla, al menos cuando encuentra a quien la merezca. Y ese es el caso de Alicia, una mujer formada con dureza y que ha absorbido de mala manera cuán cruel puede ser la vida y está acostumbrada a recibir un golpe tras otro. Me recordó mucho a Nuria Monfort, ese personaje de la saga que está entre mis favoritos, un tanto a Nikita, la espía francesa, y no resulta exagerado porque al fin y al cabo Alicia tiene una formación de espía y eso la convierte ya en un personaje interesante. Pero si a todo eso se le suma una historia personal tan triste y colmada de pérdidas, con un mundo interior torturado y un no saber cuál es su lugar en el mundo, si es que lo tiene, entonces estamos ante un personaje redondo. Me encanta que sean ellos quienes de alguna forma vayan desenredando la punta de la madeja para desentrañar el misterio de esta saga que los lectores solo hemos ido conociendo a partes a través de los años. Y es que el Cementerio de los libros olvidados es como un gran laberinto que encierra mil secretos y los personajes que lo habitan o se ven tocados de alguna forma por su magia no son nunca más los mismos.  

La idea de un lugar en que se encuentren prácticamente todos los  libros del mundo, en espera de quien vaya por ellos para darles un lugar en su vida y sacarlos así del olvido es  maravillosa, pero esta es solo una pequeña aunque vital parte de la historia; creo que es importante señalarlo. En realidad, siento que cada uno de los libros de esta saga profundiza de una forma increíble en los seres humanos y sus muchas aristas. Más allá de esas descripciones interminables y las palabras a veces rebuscadas que en lo personal tolero solo en ciertos autores, como es el caso de Zafón, y que, estoy segura, quizá a muchos les provoque reservas, la verdad es que en cada letra, en cada arco de la historia, en los mundos interiores de cada personaje se respira vida, y eso para mí es extraordinario. 



La saga del Cementerio de los libros olvidados me ha acompañado durante años y sus personajes son, por efecto del talento de Zafón y de esa humanidad de que ha conseguido dotarles, seres vivos a quienes quiero y me moría de ganas por conocer su final, o mejor dicho las actualizaciones que nos ha dado el autor aquí, porque personajes como ellos en realidad no tienen un final propiamente dicho. Fermín es mi adoración y he disfrutado como una niña de sus aventuras, las de Daniel, la entrada en escena de Alicia y Vargas,  papá Sempere, Beatriz, Fernandito, el pequeño Julián; en fin, todos y cada uno de ellos, villanos incluidos, porque qué sería de una historia de Zafón sin esos villanos que nos recuerdan lo peor de la humanidad, esa que siempre está a la espera en cada esquina de nuestras vidas, algunos  malos y otros peores. 

Resulta impresionante cómo un libro tan extenso puede atrapar de tal forma que bien hubiera podido tener cien páginas o mil, el resultado sin duda hubiese sido el mismo; el enganche es tal que uno no lo siente ni resulta pesado en ningún momento y cuando llegas al final te preguntas por qué no hay más, te dices que no quieres cerrarlo porque eso significará que en verdad ha terminado, pero entonces recuerdas la historia en sí y sus muchas enseñanzas y en particular aquella frase: "Una historia no tiene principio ni fin, tan solo puertas de entrada." Y te dices que has sido afortunada porque en algún momento, por un azar del destino, te topaste con la puerta de entrada a esta saga que te inspiró mil emociones y eso es algo para agradecer por siempre. Sobra decir que lo recomiendo mucho. 



jueves, 22 de diciembre de 2016

MEJORES LECTURAS 2016



Pensé que no llegaba, pero tenía muchas ganas de compartir esta entrada que es una tradición para mí; mis mejores lecturas del año. Lamentablemente, no he reseñado la mayoría debido a mi ausencia blogger, pero espero hacerlo pronto porque hay mucho que deseo contar respecto a lo que me parecieron. Aquí intentaré ser breve solo para tentarles y ver si se animan a leer alguno de los títulos que comparto. Cosa rara, quizá porque no he llevado una lista de lecturas muy escrupulosa o porque sencillamente se ha dado así, no me he encontrado con una gran selección de títulos entre los cuales elegir a los mejores. No lo sé, quizá no fue un súper año lector o la edad me vuelve más exigente, pero en esta ocasión son pocos los títulos que me han tocado de tal forma que me siento cómoda recomendándolos a ciegas usando uno de mis gifs favoritos.



Sí, ese. Pero bueno, creo que después de todo presentaré una selección variada e interesante y espero que me cuenten si coincidimos en algún  título o si tienen alguno en la lista. Allí vamos.



 Todo ese fuego, de Ángeles Caso: Me llamó  la atención tan pronto como supe de él. Las Brontë. Es todo lo que tengo que decir. Y es que estas hermanas han sido siempre un enigma para mí, me inspiran una admiración enorme, me cuesta comprender cómo ha podido haber tanto genio en una sola familia (soy justa y cuento a Bramwell, aunque no es santo de mi devoción). Pero es poco lo que sabía de ellas, más allá de lo que cuentan las biografías, en particular de Anne y Emily, así que me moría por leer esta historia. Ya había probado la pluma de Ángeles Caso con Contra el viento, que si bien no me encantó, me dejó con una buena impresión, así que razón de más para ir por él en cuanto pude.

No es usual que un libro me conmueva hasta las lágrimas. No que sea insensible, me conmuevo con facilidad, pero en muy pocas ocasiones me he visto tocada por una lectura a un punto tan profundo. Y eso es lo que me ha ocurrido ahora con Todo ese fuego; por la belleza de la narración de la autora, por la genialidad de estas hermanas grandiosas y sobre todo por la admiración que me ha inspirado conocerlas un poquito más, aún cuando haya mucho de novela en esta biografía, si bien creo que ambas se complementan de forma perfecta. De pronto, tras leer este libro, tengo unas ganas enormes de lanzarme de nuevo sobre sus obras, siento que ahora las vería de una forma distinta y espero hacerlo pronto.



En tiempos de guerra, de Mariah Evans: No sería justo de mi parte decir que ha sido una sorpresa lo mucho que me ha gustado este libro, en absoluto. Me habían hablado muy bien de la pluma  de Mariah, pero por una cosa u otra no me animaba a empezar una de sus historias, pero entonces fui por esta y fue una lectura maravillosa. Como amante de la histórica y del romance, me encontré con una historia muy bien documentada narrada con mucho talento y con un romance sencillamente precioso, además de que Matt, el protagonista, me ha parecido un personaje masculino encantador. 



La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel: Leí muchas reseñas positivas para esta novela, así que cuando di con ella la empecé de inmediato y no me defraudó. Es impresionante cómo se puede transmitir tanto en pocas páginas, de una forma tan simple y con temas que tocan a cualquier persona como son el desarraigo, la soledad, la amistad. El final me dejó de piedra, aunque lo veía venir desde lejos por un asunto de lógica; pero creo que allí radica la genialidad del autor, el conseguir envolver al lector de modo que se sumerge uno por completo en la trama y termina ajeno a esa lógica, que al fin y al cabo es un tema muy relativo. La nieta del señor Linh es una lectura conmovedora que te rompe un poco el corazón, ¿pero acaso no son esas las mejores?



Matar un ruiseñor, de Harper Lee: LA JOYA. Así con mayúsculas, con lo poco que las uso, me parece que estoy gritando, pero bueno, a lo que iba, que este libro ha sido mi favorito del año. Estoy tan, pero tan enamorada de Atticus, me ha parecido uno de los mejores personajes que he conocido en mi vida y podría escribir odas a su grandiosidad. En serio, no puedo entender cómo tardé tanto en leerlo cuando es un libro tan bonito. Trata sin anestesia, pero con un pulso espectacular un tema tremendamente complicado en una época más compleja aún, como son los conflictos raciales, prejuicios y rencores haciéndolo atemporal, perfecto. La inocencia de Scout y Jem, su valor, fe, la vida del pueblo en que les tocó vivir, las injusticias, el horror... Lo recomiendo a ciegas y espero de verdad poder reseñarlo como se debe porque lo merece mucho. 



Herbarium. Las flores de Gideon, de Anna Casanovas: Otra novela romántica que me encantó. Había leído un par de historias de la autora, pero ninguna me gustó tanto como esta, fue muy merecido el premio que obtuvo. Si bien la historia de la protagonista y el profesor no terminó de enamorarme como esperaba, ni cuenta me di entonces; ya había caído bajo el influjo de Sylvia y Gideon y el misterio relacionado con esas antiguas ediciones de Jane Eyre, un gran plus para quienes admiramos esta novela. Sin duda una historia muy romántica y tratada con enorme talento.



Flush, de Virginia Woolf. Jamás un cocker spaniel fue tan amado ni inspiró tanto como el bueno de Flush, ni nunca pluma tan talentosa y sensible como la de Virginia para retratar su vida de forma tan maravillosa. Encontré este libro en la última feria del libro de mi ciudad a un precio fenomenal y me lo llevé para casa muy contenta. Es una historia breve en la que no solo conocemos la vida de Flush, sino el tiempo compartido con su adorada humana, la famosa poetisa Elizabeth Barrett en toda su ajetreada existencia. Lo que consiguió aquí Virginia fue una proeza; retratar el mundo desde la óptica de un perro, reflejando su fidelidad y nobleza, la forma en que percibía su entorno; en fin, una delicia.





Yo antes de ti y Yo después de ti, de Jojo Moyes. Las pongo juntas porque es así como las veo, como una extensa y maravillosa historia de amor, una de amor propio, de descubrimiento, un viaje complejo y rico que emprende un personaje encantador, como es Louisa. Ella encuentra el amor en un gran hombre en Yo antes de ti, uno que en cierta forma le ayuda a ver dentro de sí misma y vencer sus demonios, pero que pierde pronto y de forma trágica, dejándola con nuevas cicatrices y con la necesidad de transitar ese duelo y descubrirse a sí misma una vez más. Esa es la historia en Yo después de ti y la disfruté tanto como la primera parte. Como decía, para mí es un todo y  me alegra haber hecho el viaje con Louisa. 



La princesa de las pampas, de Gabriela Margall. Me hizo una ilusión enorme encontrar este libro en la feria del libro de por aquí, tenía muchas ganas de leer una novela histórica de Gabriela Margall; es la autora favorita de una de mis amigas más queridas y ya había leído El secreto de Jane Austen, una novela contemporánea que publicó recientemente y que me gustó, pero quería probar su pluma en histórica y lo he disfrutado mucho. Es evidente que la autora tiene un conocimiento tremendo de la historia argentina y eso se percibe en cada página de esta historia sin necesidad de hacer alarde de ello, algo que me llena de admiración, no me gusta cuando en una novela me saturan de datos de forma innecesaria. La princesa de las pampas exuda historia argentina y presenta un romance muy real nacido en una época difícil, con un lenguaje íntimo y encantador. Espero encontrar los otros libros de la serie por aquí. 





Guerra y paz, de Leo Tolstói. Ay, Leo. Lo añado a la lista un poco por los pelos, acabo de terminarla, me acompañó durante meses y lo quise así porque intuí que sería una lectura para saborear, nada de prisas con ella, lo que he hecho con mucho gusto. Lo tenía en la mira desde hace un tiempo, pero no daba con una edición bonita y a buen precio hasta que encontré la de Pengüin en la feria y me la traje para casa. Vi la adaptación de este año, así que a grandes rasgos tenía una idea clara de qué iba la historia, pero nada se compara a la lectura, eso está claro. Nunca dejará de impresionarme cómo los clásicos pueden intimidar a veces, como me pasó con este libro antes de iniciarlo, pero una vez que te sumerges en sus páginas, no queda espacio para las reservas. El lenguaje de Tolstói es cercano o así lo he sentido; los personajes reflejan  las mil y un aristas de la humanidad y su evolución es extraordinaria. Incluso he disfrutado los detalles que el autor narra acerca de los conflictos, las batallas y estrategias que en otras lecturas quizá me hubiesen abrumado. Sin duda queda claro por qué Guerra y paz es un clásico y nunca dejará de encontrar a lectores que puedan apreciar la genialidad de Tolstói. Muy recomendable.

Y listo. Sé que mencioné algo acerca de ser breve, muchas líneas más arriba, pero cuando se trata de libros no se me da muy bien, así que espero me disculpen y tengan a bien considerar alguna de estas lecturas para que puedan disfrutarlas tanto como yo. Aprovecho esta entrada para desearles unas  felices fiestas, espero que el año que viene sea muy buen con todos, no solo con los libros, que también, sino sobre todo con la salud y el amor que necesitamos para seguir adelante. Que el 2017 les traiga muchas cosas buenas. 



jueves, 15 de diciembre de 2016

LA ESPOSA DEL DIOS DEL FUEGO: AMY TAN


Por qué la lealtad no debería confundirse con el sometimiento.

Durante más de cincuenta años Winnie y Helen ocultaron sus peores secretos. Pero, cuando Helen está a punto de morir, Winnie decide contarle todo a su hija Pearl, incluso la terrible verdad que ignora la propia Helen. Así despega esta fabulosa historia que nos conduce desde Shanghai en los años veinte, a través de una China envuelta en guerras, hasta Estados Unidos, adonde llega Winnie en 1949.



No sabía mucho acerca de Amy Tan antes de toparme con La esposa del Dios del Fuego, pero lo que sabía me resultó lo bastante interesante como para lanzarme a conocer sus letras sin pensarlo mucho. Supongo que es una reacción normal cuando  sabes que un autor como Stephen King le dedicó uno de los libros que se encuentra entre tus favoritos, Mientras escribo y, aún más, que ambos formaron parte de una banda conformada también por otros conocidos autores. Curioso, sin duda, y ya se sabe que los hechos curiosos por lo general traen cosas muy gratas.

Rock Bottom Reminders en todo su esplendor

La esposa del Dios del Fuego narra la vida de varias mujeres fuertes que en los determinados periodos de tiempo en que les tocó vivir lo hicieron con un valor impresionante sin que ello las convirtiera en seres perfectos, desde luego. Y, entre todas estas mujeres, sin duda la protagonista y quien lleva la voz cantante, tanto en el presente como en la narración de su juventud, es Winnie. 

La lectura nos presenta primero a Pearl, la hija de Winnie, una mujer de segunda generación de inmigrantes chinos asentados en Estados Unidos que tiene una mentalidad muy propia del país que la vio nacer; es una profesional respetada, tiene un lindo matrimonio, dos preciosas hijas, pero su vida está a años luz de ser perfecta. Ha sido diagnosticada con una enfermedad muy complicada y, además, su relación con su madre no es la mejor, tanto así que ni siquiera ha conseguido reunir el valor para confesarle su mal por temor a su reacción. Y no es para menos, la señora Louie, Winnie, no es una mujer de carácter sencillo y a veces puede resultar impredecible, amén de compartir con su hija un pasado lleno de disputas y diferencias de opinión. Pero lo que Pearl no sabe es que su madre también tiene un secreto; a decir verdad, tiene montones, y de los grandes, y gracias a su tía Helen, amiga y compañera de aventuras de su madre, está muy cerca de descubrirlos.


Creo que es precisamente cuando llegamos a este punto cuando tenemos claro el rumbo que va a tomar la historia, quién llevará la voz cantante y que todo se abre ante nosotros como un gran abanico de recuerdos, hechos y situaciones a cuáles más interesantes. Winnie, empujada por Helen, le cuenta su vida a Pearl y es entonces cuando, de la misma forma en que lo hace ella, descubrimos la extraordinaria y valiente mujer que es su madre. 

Winnie creció en un hogar muy acomodado de la China de los años 20´s, cuando aún la aristocracia y las antiguas familias conservaban buena parte del poder y las riquezas, pero el comunismo empezaba a ganar poder, surgiendo una joven mentalidad que cuestionaba ese estado tan cómodo para algunos e injusto para otros, sin contar las constantes guerras en las que el país se encontraba involucrado. Winnie perdió a su madre siendo muy pequeña y esto la marcó profundamente convirtiéndose en una suerte de paria dentro de su propia familia sin que jamás considerara la injusticia en ello. Porque Winnie fue una niña y joven de su tiempo, criada para obedecer, agradar y agachar la cabeza; y durante muchos años creyó que eso era lo correcto; tan correcto como verse arrastrada a un matrimonio sin amor y tolerar los más espantosos malos tratos. Hasta que, como muchas otras antes de ella, se cansó y decidió hacer algo. 


La esposa del Dios del Fuego es una historia que aborda varios frentes y es eso lo que la convierte en una lectura sobresaliente. La autora no solo retrata de forma exquisita la vida en la China de aquellos tiempos, permitiéndonos atisbar hasta el más mínimo detalle de la vida diaria, sus diferencias y variados paisajes sin que la lectura jamás resulte densa, sino que además nos presenta a una serie de interesantes personajes, todos ellos complejos; algunos son aborrecibles, como el esposo de Winnie, pero aún en su maldad resulta curioso el intentar hurgar en su retorcida mente, y también tenemos a alguien como Hulan, esa futura tía Helen que resulta un personaje con tantas capas que es una delicia ir descubriendo quién es en verdad. 

Esta novela es el retrato de un tiempo complicado con personas más complicadas aún, tanto como sus circunstancias y las decisiones que toman a lo largo de su vida. Y es también una fotografía de las relaciones entre madre e hija; compleja, difícil, también amorosa, pero sobre todo de mutuo descubrimiento, porque cuando Winnie termine de contar su historia y Pearl comparta la suya, el lector sabe que nada será igual para ellas, y eso, desde luego, no tiene que ser necesariamente malo. La esposa del Dios del fuego es un libro muy, muy recomendable y espero que se animen a conocer la pluma de Amy Tan, una autora fabulosa. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

¡HOLA!



¡Hola! Parece que ha pasado una eternidad desde la última vez que pasé por aquí, y tal vez no ha sido tanto, pero lo parece; después de todo, para quien tiene una relación tan amorosa con Blogger y sus habitantes, sin duda seis meses pueden parecen un milenio. 

Hace varias semanas que  le daba vueltas a la idea de regresar, pero por un motivo u otro lo iba aplazando, además de que sentía que debía explicar de alguna forma mi ausencia y la verdad que no me sentía muy bien con la idea, no es sencillo, pero esta mañana me dije que era un poco tonto de mi parte, que debía coger valor, que si he pasado años de mi vida por estos rincones y considero como buenos amigos a tantos de por aquí, no tenía sentido andarme con tantas reservas. De modo que aquí estoy. En mi última entrada, acabo de verla, compartía la novedad de un nuevo sueño cumplido y mencionaba que posiblemente estaría un poco perdida porque tenía a un ser querido un tanto delicado de salud. Bueno, ese ser querido era mi madre, y falleció un par de semanas después. No quiero profundizar en eso, no puedo ni me siento cómoda hablando mucho de ello, pero sentí que debía decirlo porque algunos de ustedes me dejaron muy buenos deseos y eso es algo que valoro un montón. Las cosas distan de ir bien en lo que a ánimo se refiere, como imaginan, pero estoy intentando asomar la cabeza y creo que no hago un mal trabajo. El hecho de sentir el deseo de estar por aquí significa mucho y siento que me hará bien.

Habrán notado algunos que he pasado por  sus blogs, y espero seguir con mis visitas en estos días, hay tanto por ver, tantos libros por anotar, cosas bonitas por saber, que quiero centrarme y disfrutar de todo.

No me explayo más, que esta es, al final, solo una breve entrada de regreso; mi idea es ir compartiendo lecturas, como siempre y alguna cosilla más que vaya ocurriendo, volveré con algo de eso. Gracias a quienes aún están por aquí, a quienes tengo la suerte de tratar también en otros lares y, de nuevo: ¡Hola!


sábado, 11 de junio de 2016

UN SUEÑO MÁS SÍ IMPORTA



¡Hola! No recuerdo cuándo publiqué por última vez, creo que ha pasado bastante más de un  mes desde entonces y lo lamento  mucho; tanto como no haber pasado por los blogs amigos en todo este tiempo, aunque eso último ya lo voy resolviendo. La vida me ha tenido un poco apartada, con la salud de un ser muy querido tocada, y bueno, cuando la familia requiere no hay nada que pensar, de modo que puse la pausa y recién, algo más acostumbrada a los vaivenes y en espera de mejoría, voy retomando el ritmo blogger, porque el lector lo he mantenido a mil: lo que acompañan los libros cuando una los necesita...

Pero bueno, pasando a cosas más alegres, porque incluso en los días oscuros siempre se cuela una luz para alumbrar el panorama, hoy vengo a compartir algo muy bonito, un sueño cumplido, como puse por título a la entrada. Siempre comento cuán importante es para mí la escritura y cuánto disfruto ir cumpliendo esas metas que me voy fijando en el camino. Hace unos meses cumpí otra, una enorme y muy especial para mí por un montón de razones. Los lectores de romance ubicarán a la editorial Vestales, una que es muy respetada y querida por este lado del charco y que publica unas novelas, en particular de romance histórico, preciosas. El hecho de que sea una editorial cercana, por así decir, ya que es argentina, lo hace todo más emocionante. Estas son la portada y la sinopsis: 



Sin pensarlo, sin proponérselo, el conde de Falmouth se topa con la persona indicada. Busca a alguien que pueda educar a su hermano, un muchacho tímido, reservado, hasta hosco, que es el heredero del condado, luego de que la familia del conde sufriera un fatal accidente. Sin proponérselo, entonces, se encuentra con Emily Browning, que trabaja como redactora de cartas para los que no saben escribir, y decide contratarla.

Pese a la aprensión que le provoca en un primer momento, pese a que el conde le parece una persona oscura, de carácter intratable, que siempre quiere tener la razón, Emily acepta porque mudarse a la residencia del noble es la mejor forma de conseguir un sustento para ella y para su hermana, ambas huérfanas, además de la posibilidad de mantener oculto el secreto que la acompaña, que la ensombrece.

Ubicada en Falmouth Manor, para sorpresa de todos, la muchacha trabará una excelente relación con Alexander, el díscolo heredero. Además, noche tras noche, en cada una de las charlas con el conde, en las sucesivas partidas de ajedrez, vencerá la desconfianza inicial, descubrirá que, sin proponérselo, el conde la atrae como nunca le había sucedido y que él también guarda un secreto.

Claudia Cardozo ha escrito una novela llena de matices, de luces y sombras, de personajes secundarios que dejan huella en la trama; ha escrito, en definitiva, sobre dos personas que tienen que vencer aquello que, por formar parte de un oscuro pasado, les impide escuchar lo que el deseo y el regocijo quieren decirle.



Y bueno, la alegría está y la ilusión también. No sé muy bien cómo le irá, pero espero lo mejor y confío en que será una gran experiencia de la que espero aprender mucho; por lo pronto, el recibir los ejemplares en casa y compartir el momento con quienes más quiero ha sido alucinante. ¿Verdad que se ve precioso?

A ver si pronto puedo subir las reseñas de los libros que me han acompañado en estas semanas, que son varios y muy interesantes todos. Ahora sigo poniéndome al día con los blogs amigos, ¡todo lo que me he perdido! Gracias por estar allí. 

jueves, 28 de abril de 2016

UN ÁRBOL CRECE EN BROOKLYN: BETTY SMITH


El clásico norteamericano sobre la infancia y juventud de una hija de inmigrantes en el Brooklyn de la década de 1920. Francie Nolan adora leer, y lo hace sentada en las escaleras de emergencia de su casa, a la sombra de un árbol. Esta es la entrañable historia de su vida y la de los Nolan en general, una familia pobre, de raíces irlandesas y austriacas, que llegó a América buscando prosperidad. Francie crece con un padre dulce pero débil y demasiado pegado a la botella, de manera que el verdadero soporte de la familia es su madre, que trabaja limpiando las escaleras de la vecindad. Un coro de familiares y amigos rodea a la familia, pero queda claro desde el principio que son las mujeres Nolan las que de verdad pisan fuerte en la vida. Como aquel árbol que le da sombra mientras lee, y que crece en el cemento, la ingeniosa Francie lucha contra toda clase de obstáculos para sobrevivir y salir adelante. Una novela repleta de personajes vivos, que recrea la década de 1920 en Brooklyn y el sueño americano de miles de inmigrantes.



Un árbol crece en Brooklyn ha resultado una lectura compleja y al mismo tiempo más simple de lo que esperaba, aunque parezca un poco contradictorio. Menciono lo de compleja porque pensé, luego de recibir muchas recomendaciones acerca de ella, que me engancharía de inmediato, pero no fue así; si bien disfruté mucho de la lectura desde un inicio, reconozco que no fue sino hasta la mitad del libro, aproximadamente, que me vi por completo envuelta en la trama, lo que, a la luz de todos los acontecimientos que se suceden a esas alturas del libro, me ha llevado a preguntarme si quizá esa no fue la intención de Betty Smith desde un principio. Me refiero a que durante las primeras páginas del libro se nos presenta la vida de esta familia, los Nolan, desde los ojos de la pequeña Francie, por medio de una serie de anécdotas que  nos permiten conocer su relación entre ellos, con el mundo, y consigo mismos. Sabemos acerca de cómo esta familia de raíces irlandesas y austriacas llegaron a Nueva York, como muchos otros inmigrantes en aquella época, en busca de una vida mejor y ese "sueño americano" del que se hablaba tanto. Gracias a la narración sencilla y amena de la autora, que da voz a Francie, conocemos sus carencias, las dificultades por las que deben pasar, ese vivir un día sí y otro también sin estar seguros de lo que depara el mañana, pero con el mejor de los ánimos la mayoría de las veces para esperar lo mejor.



Francie es un personaje encantador, y la seguimos desde que es una niña hasta que crece bordeando la adolescencia, siempre con una serie de anécdotas interesantes y que grafican mucho el entorno en que vive. A Francie le encanta leer, al grado que va a la biblioteca como quien se acerca a una iglesia (muy identificada con ella en este punto), y está decidida a leer un libro de los que allí encuentra cada día, en orden alfabético (temo que no me veo tan reflejada aquí, jamás podría ser tan disciplinada con mis lecturas). Y a Francie no solo le gusta leer, sino que, según crece, descubre una gran pasión por la escritura (definitivamente esta niña es de las mías). Pero no todo son libros y los sueños de una niña pequeña, no, en absoluto. Vemos también la relación de Francie con su hermano Neeley, que me ha parecido entrañable, y en particular conoceremos también a los adultos que la rodean. Debo señalar aquí a los padres de los niños, porque ambos me han parecido muy interesantes y ricos. Kathie, la madre, es una de aquellas damas dispuestas a hacer todo lo que está en su mano por sacar adelante a su familia, trabajar hasta el desmayo y procurar una vida mejor para sus hijos, por difícil que resulte y por poca ayuda que reciba. El padre, Jhonny, en cambio... no sé, tengo sentimientos encontrados con él porque es un hombre que me inspira tanta lástima como indignación; trabaja eventualmente de camarero, pero tiene un serio problema con la bebida, y me rompe el corazón ver cuánto ama a su familia y cómo Francie lo idolatra, pero él se ve arrastrado por ese vicio.



Luego, en la segunda parte de la novela, como les comentaba, ciertos acontecimientos obligan a Francie a dejar parte de esa inocencia que conservaba y a enfrentarse a los horrores que la vida nos tiene deparados; pero no quiero entrar mucho en detalles para que así se animen a descubrirlos por ustedes mismos.

Algo más a resaltar de este libro es el maravilloso retrato que hace del Brooklyn de la época, cuando apenas empezaba a formarse gracias en gran medida a todos esos inmigrantes que literalmente sudaron y sangraron sobre sus calles para convertirlo en el lugar que nos es tan conocido, al menos gracias a la literatura. Sin duda, Un árbol crece en Brooklyn es un libro muy recomendable para cualquier lector; nos presenta personajes entrañables, una trama que te va envolviendo con suavidad hasta que necesitas saber qué depara el futuro a estas personas, y en particular a la pequeña Francie, que a mí, al menos, me ha robado el corazón.


"Son mágicos los instantes en que un niño se entera de que puede leer las palabras impresas. Durante un tiempo, Francie sólo sabía pronunciar las letras una a una, para luego juntar los sonidos y formar una palabra. Pero un día, mientras hojeaba un libro, la palabra "ratón" le apareció entera y de inmediato adquirió sentido. Miró la palabra y la imagen de un ratón gris se estampó en su cabeza. Siguió leyendo y cuando entrevió la palabra "caballo", oyó los golpes de sus cascos en el suelo y vio el sol resplandecer en sus crines. La palabra "corriendo" la golpeó de repente, y ella empezó a jadear, como si de verdad hubiese estado corriendo. La barrera entre el sonido de cada letra y el sentido de una palabra entera se había caído. Ahora, con un simple vistazo, la palabra impresa le revelaba su sentido. Leyó rápidamente unas páginas y estuvo a punto de desmayarse por la emoción. Quería gritarlo al mundo entero: ¡sabía leer! ¡Sabía leer!"