sábado, 11 de junio de 2016

UN SUEÑO MÁS SÍ IMPORTA



¡Hola! No recuerdo cuándo publiqué por última vez, creo que ha pasado bastante más de un  mes desde entonces y lo lamento  mucho; tanto como no haber pasado por los blogs amigos en todo este tiempo, aunque eso último ya lo voy resolviendo. La vida me ha tenido un poco apartada, con la salud de un ser muy querido tocada, y bueno, cuando la familia requiere no hay nada que pensar, de modo que puse la pausa y recién, algo más acostumbrada a los vaivenes y en espera de mejoría, voy retomando el ritmo blogger, porque el lector lo he mantenido a mil: lo que acompañan los libros cuando una los necesita...

Pero bueno, pasando a cosas más alegres, porque incluso en los días oscuros siempre se cuela una luz para alumbrar el panorama, hoy vengo a compartir algo muy bonito, un sueño cumplido, como puse por título a la entrada. Siempre comento cuán importante es para mí la escritura y cuánto disfruto ir cumpliendo esas metas que me voy fijando en el camino. Hace unos meses cumpí otra, una enorme y muy especial para mí por un montón de razones. Los lectores de romance ubicarán a la editorial Vestales, una que es muy respetada y querida por este lado del charco y que publica unas novelas, en particular de romance histórico, preciosas. El hecho de que sea una editorial cercana, por así decir, ya que es argentina, lo hace todo más emocionante. Estas son la portada y la sinopsis: 



Sin pensarlo, sin proponérselo, el conde de Falmouth se topa con la persona indicada. Busca a alguien que pueda educar a su hermano, un muchacho tímido, reservado, hasta hosco, que es el heredero del condado, luego de que la familia del conde sufriera un fatal accidente. Sin proponérselo, entonces, se encuentra con Emily Browning, que trabaja como redactora de cartas para los que no saben escribir, y decide contratarla.

Pese a la aprensión que le provoca en un primer momento, pese a que el conde le parece una persona oscura, de carácter intratable, que siempre quiere tener la razón, Emily acepta porque mudarse a la residencia del noble es la mejor forma de conseguir un sustento para ella y para su hermana, ambas huérfanas, además de la posibilidad de mantener oculto el secreto que la acompaña, que la ensombrece.

Ubicada en Falmouth Manor, para sorpresa de todos, la muchacha trabará una excelente relación con Alexander, el díscolo heredero. Además, noche tras noche, en cada una de las charlas con el conde, en las sucesivas partidas de ajedrez, vencerá la desconfianza inicial, descubrirá que, sin proponérselo, el conde la atrae como nunca le había sucedido y que él también guarda un secreto.

Claudia Cardozo ha escrito una novela llena de matices, de luces y sombras, de personajes secundarios que dejan huella en la trama; ha escrito, en definitiva, sobre dos personas que tienen que vencer aquello que, por formar parte de un oscuro pasado, les impide escuchar lo que el deseo y el regocijo quieren decirle.



Y bueno, la alegría está y la ilusión también. No sé muy bien cómo le irá, pero espero lo mejor y confío en que será una gran experiencia de la que espero aprender mucho; por lo pronto, el recibir los ejemplares en casa y compartir el momento con quienes más quiero ha sido alucinante. ¿Verdad que se ve precioso?

A ver si pronto puedo subir las reseñas de los libros que me han acompañado en estas semanas, que son varios y muy interesantes todos. Ahora sigo poniéndome al día con los blogs amigos, ¡todo lo que me he perdido! Gracias por estar allí. 

jueves, 28 de abril de 2016

UN ÁRBOL CRECE EN BROOKLYN: BETTY SMITH


El clásico norteamericano sobre la infancia y juventud de una hija de inmigrantes en el Brooklyn de la década de 1920. Francie Nolan adora leer, y lo hace sentada en las escaleras de emergencia de su casa, a la sombra de un árbol. Esta es la entrañable historia de su vida y la de los Nolan en general, una familia pobre, de raíces irlandesas y austriacas, que llegó a América buscando prosperidad. Francie crece con un padre dulce pero débil y demasiado pegado a la botella, de manera que el verdadero soporte de la familia es su madre, que trabaja limpiando las escaleras de la vecindad. Un coro de familiares y amigos rodea a la familia, pero queda claro desde el principio que son las mujeres Nolan las que de verdad pisan fuerte en la vida. Como aquel árbol que le da sombra mientras lee, y que crece en el cemento, la ingeniosa Francie lucha contra toda clase de obstáculos para sobrevivir y salir adelante. Una novela repleta de personajes vivos, que recrea la década de 1920 en Brooklyn y el sueño americano de miles de inmigrantes.



Un árbol crece en Brooklyn ha resultado una lectura compleja y al mismo tiempo más simple de lo que esperaba, aunque parezca un poco contradictorio. Menciono lo de compleja porque pensé, luego de recibir muchas recomendaciones acerca de ella, que me engancharía de inmediato, pero no fue así; si bien disfruté mucho de la lectura desde un inicio, reconozco que no fue sino hasta la mitad del libro, aproximadamente, que me vi por completo envuelta en la trama, lo que, a la luz de todos los acontecimientos que se suceden a esas alturas del libro, me ha llevado a preguntarme si quizá esa no fue la intención de Betty Smith desde un principio. Me refiero a que durante las primeras páginas del libro se nos presenta la vida de esta familia, los Nolan, desde los ojos de la pequeña Francie, por medio de una serie de anécdotas que  nos permiten conocer su relación entre ellos, con el mundo, y consigo mismos. Sabemos acerca de cómo esta familia de raíces irlandesas y austriacas llegaron a Nueva York, como muchos otros inmigrantes en aquella época, en busca de una vida mejor y ese "sueño americano" del que se hablaba tanto. Gracias a la narración sencilla y amena de la autora, que da voz a Francie, conocemos sus carencias, las dificultades por las que deben pasar, ese vivir un día sí y otro también sin estar seguros de lo que depara el mañana, pero con el mejor de los ánimos la mayoría de las veces para esperar lo mejor.



Francie es un personaje encantador, y la seguimos desde que es una niña hasta que crece bordeando la adolescencia, siempre con una serie de anécdotas interesantes y que grafican mucho el entorno en que vive. A Francie le encanta leer, al grado que va a la biblioteca como quien se acerca a una iglesia (muy identificada con ella en este punto), y está decidida a leer un libro de los que allí encuentra cada día, en orden alfabético (temo que no me veo tan reflejada aquí, jamás podría ser tan disciplinada con mis lecturas). Y a Francie no solo le gusta leer, sino que, según crece, descubre una gran pasión por la escritura (definitivamente esta niña es de las mías). Pero no todo son libros y los sueños de una niña pequeña, no, en absoluto. Vemos también la relación de Francie con su hermano Neeley, que me ha parecido entrañable, y en particular conoceremos también a los adultos que la rodean. Debo señalar aquí a los padres de los niños, porque ambos me han parecido muy interesantes y ricos. Kathie, la madre, es una de aquellas damas dispuestas a hacer todo lo que está en su mano por sacar adelante a su familia, trabajar hasta el desmayo y procurar una vida mejor para sus hijos, por difícil que resulte y por poca ayuda que reciba. El padre, Jhonny, en cambio... no sé, tengo sentimientos encontrados con él porque es un hombre que me inspira tanta lástima como indignación; trabaja eventualmente de camarero, pero tiene un serio problema con la bebida, y me rompe el corazón ver cuánto ama a su familia y cómo Francie lo idolatra, pero él se ve arrastrado por ese vicio.



Luego, en la segunda parte de la novela, como les comentaba, ciertos acontecimientos obligan a Francie a dejar parte de esa inocencia que conservaba y a enfrentarse a los horrores que la vida nos tiene deparados; pero no quiero entrar mucho en detalles para que así se animen a descubrirlos por ustedes mismos.

Algo más a resaltar de este libro es el maravilloso retrato que hace del Brooklyn de la época, cuando apenas empezaba a formarse gracias en gran medida a todos esos inmigrantes que literalmente sudaron y sangraron sobre sus calles para convertirlo en el lugar que nos es tan conocido, al menos gracias a la literatura. Sin duda, Un árbol crece en Brooklyn es un libro muy recomendable para cualquier lector; nos presenta personajes entrañables, una trama que te va envolviendo con suavidad hasta que necesitas saber qué depara el futuro a estas personas, y en particular a la pequeña Francie, que a mí, al menos, me ha robado el corazón.


"Son mágicos los instantes en que un niño se entera de que puede leer las palabras impresas. Durante un tiempo, Francie sólo sabía pronunciar las letras una a una, para luego juntar los sonidos y formar una palabra. Pero un día, mientras hojeaba un libro, la palabra "ratón" le apareció entera y de inmediato adquirió sentido. Miró la palabra y la imagen de un ratón gris se estampó en su cabeza. Siguió leyendo y cuando entrevió la palabra "caballo", oyó los golpes de sus cascos en el suelo y vio el sol resplandecer en sus crines. La palabra "corriendo" la golpeó de repente, y ella empezó a jadear, como si de verdad hubiese estado corriendo. La barrera entre el sonido de cada letra y el sentido de una palabra entera se había caído. Ahora, con un simple vistazo, la palabra impresa le revelaba su sentido. Leyó rápidamente unas páginas y estuvo a punto de desmayarse por la emoción. Quería gritarlo al mundo entero: ¡sabía leer! ¡Sabía leer!"

domingo, 17 de abril de 2016

EN ABRIL, LIBROS MIL



Hoy vengo con una nueva iniciativa del grupo TARROS-LIBROS 2016, de esas tan bonitas que se organizan. En esta ocasión, claro, toca festejar el Día del libro que, valgan verdades, para las almas lectoras es como Navidad, pero en abril. Por todas partes y para quien sepa  mirar, se encontrará  con ferias, conversatorios, ¡ofertas!; pero, sobre todo, nos toparemos con más de un amigo lector que tendrá la gentileza de recomendarnos algún libro que, nunca se sabe, podría cambiarnos la vida. La propuesta del grupo para esta fecha es precisamente recomendar un libro que le rinda honores a esos fieles amigos. Se me ocurrieron varios, pero decidí optar por uno que me parece no es tan conocido como merece y del que ya les hablé en alguna otra ocasión: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. 


Enero de 1946: Londres emerge de las sombras de la segunda guerra mundial. La escritora Juliet Ashton está buscando el argumento para su próximo libro. ¿Quién podría imaginarse que lo encontraría en la carta de un desconocido, un nativo de la isla de Guernsey, a cuyas manos ha llegado un libro de Charles Lamb que perteneció a Juliet?

A medida que Juliet y el desconocido intercambian cartas, ella se queda atrapada en un mundo maravillosamente excéntrico.


                                                                   

Una buena amiga me recomendó este libro hace mucho tiempo, pero me resultó difícil conseguirlo y apenas di con él a un precio razonable  me lancé sobre él (casi literalmente),  y lo llevé para casa. La autora principal de este libro, Mary Ann Shaffer, cuenta que un día estaba en la isla de Guernsey, en El Canal de La Mancha en espera de su vuelo en el aeropuerto y se entretuvo con un libro acerca de la ocupación alemana en este lugar. Quedó fascinada por el tema y decidió escribir un libro al respecto; desafortunadamente cuando estaba por terminarlo se vio atacada por una delicada enfermedad, pero tuvo la fortuna de contar con la ayuda de su sobrina, Annie Barrows, quien le ayudó a llevar el proyecto a buen puerto.

                                    

Este libro pertenece al género epistolar, y solo por ello ya me tenía muy interesada. Desde que leí 84, Charing Cross Road me enamoré de este estilo de narración, y si además, como en el caso de ambos libros, se trata el amor por los libros y la importancia de la literatura en la vida del ser humano, me tienen del todo ganada. 

Podríamos decir sin temor a equivocarnos que es Juliet Ashton la protagonista de esta historia, la persona alrededor de la cual se suceden los acontecimientos y son sus allegados, intereses y las sorpresas que van llegando a su vida quienes lo hacen también a la nuestra. Empezamos la historia con una carta, desde luego, como todas y cada una de las que componen este libro. Juliet es una joven mujer, escritora de profesión, que ha cosechado un gran éxito luego de publicar una columna semanal durante la Segunda Guerra Mundial bajo el seudónimo de Izzy Bickerstaff, todo ello en tono de chanza a fin de mantener el ánimo de la población tan elevado como es posible en semejante situación. Los artículos son recopilados en un libro que le depara buenas críticas y excelentes ingresos, pero ella decide despedirse de esa etapa de su vida y escribir un libro más serio. En esas está, insegura acerca de qué tema tratar, cuando le llega una curiosa carta de un habitante de Guernsey, Dawsey Adams, a quien le ha llegado un libro que alguna vez le perteneció a ella y quien le solicita que tenga la gentileza de hacerle llegar la dirección de alguna librería en Londres para así ordenar algunos títulos de su autor favorito, ya que en Guernsey no queda ya ningún establecimiento de ese tipo. Dawsey comenta algunos hechos curiosos respecto a la vida en la isla durante la ocupación que despiertan de inmediato la curiosidad de Juliet. Esta curiosidad se dispara hasta la estratósfera cuando Dawsey menciona a una suerte de club de lectura al que pertenece, la Sociedad literaria y el pastel de piel de patata, título impresionante donde los haya, así como lo importante que resultó esta sociedad para mantener el ánimo de la población en una época tan difícil para ellos. Este es el punto de partida para conocer, gracias a Juliet y a una serie de personajes, a cuál más interesante, la vida en aquella isla y los muchos acontecimientos que se sucedieron durante la guerra.

                                         

Creo que este libro retrata de forma fantástica la naturaleza humana en tiempos de crisis, cómo ésta saca lo mejor y lo peor de todos nosotros; pero hace hincapié en lo bueno, algo que agradecer en tiempos en que  muchas veces nos centramos más en lo negativo que en lo positivo. La lealtad, la amistad a prueba de balas, la resiliencia humana que jamás dejará de sorprenderme, y sobre todo esa bendición que es la literatura en la vida de las personas que están dispuestas a abrazarse a ella me han parecido sencillamente conmovedoras. 

La novela se lee en un suspiro y resulta imposible no terminar enamorada de Guernsey y de muchos de sus habitantes, personajes encantadores casi todos que van plasmando sus personalidades en las cartas que intercambian con Juliet u otras personas en el transcurro de la historia. Se sufre también, imposible no mencionarlo, ya que aquí no se oculta el horror de la guerra ni se esconden las tristes anécdotas de supervivientes y de aquellos que permanecen en la memoria de quienes los amaron, pero está narrado todo con tal delicadeza y respeto que llega al lector dotado de un aire de esperanza que opaca al dolor.

Un libro muy recomendado para todo el mundo, pero en particular para todos aquellos que amamos la literatura y que nos hemos visto salvados más de una vez por ella. ¡Feliz Día del libro!



"Eso es lo que me encanta de la literatura; en un libro encuentras un detalle diminuto que te interesa y ese detalle te lleva a otro libro y algo en ese te lleva a un tercer libro. Es matemáticamente progresivo; sin final a la vista y sin ninguna otra razón que no sea por puro placer"



martes, 5 de abril de 2016

COMER REZAR AMAR: ELIZABETH GILBERT



La protagonista, Elizabeth, de treinta y tantos años, deja atrás un matrimonio de siete años, un divorcio desgarrador y un desastroso romance posterior. Necesita alejarse de todo un poco, así que decide dar el gran paso, respirar hondo, dejar todo y marcharse de Nueva York. Así llega a Roma, donde descubre los placeres de la ciudad, aprende diez expresiones nuevas al día y se queda fascinada con los sorprendentes ojos de su nuevo ligue Giovanni, diez años menor que ella, y con el poder curativo de la pizza. Después de Italia, Elizabeth prosigue el camino ya emprendido por otros países, hasta que da la vuelta al mundo y en paz consigo misma regresa a Nueva York. Esta novela, que es un excelente ejemplo de la nueva corriente literaria que ya tiene numerosos seguidores en todo el mundo, la novela de autoayuda, es una reflexión sobre el amor en sus diferentes formas. Incluso el más escéptico lector soñará con encontrar a Dios algún día en un lugar de la India o quizá en un pedazo de pizza. Y no es un libro sólo para mujeres. 



Tardé mucho tiempo en leer este libro, lo que es curioso porque su autora, Elizabeth Gilbert, me cae muy bien; no que la conozca, pero leí otra de sus novelas y he visto varios videos suyos en los que habla acerca de la escritura y me parece una mujer bastante centrada y con un gran amor por lo que hace. Pero al fin encontré un momento para ponerme con Comer, rezar y amar, y ha sido una experiencia muy interesante.

No acostumbro leer muchos libros de autoayuda, no porque tenga nada en contra de ellos; por el contrario, creo que todo lo que pueda ayudar, valga la redundancia, a que una persona pueda sentirse bien consigo misma es muy necesario, en particular en este mundo tan loco en el que vivimos hoy; pero la verdad es que encuentro desesperantes esas lecturas cuando pecan de aleccionadoras, cuando el autor quiero imponer su manera de pensar y fijar pautas estrictas acerca de cómo se supone que debes vivir tu vida si quieres vivir en armonía contigo mismo. No sé, a lo mejor es que tengo un problema con las imposiciones, debe de ser mi vena rebelde.

Pero no hay nada de eso en Comer, rezar y amar. En este libro conocemos a una mujer como muchas otras que llega a un punto de su vida en que empieza a cuestionarse todo y no comprende qué está haciendo o por qué no está ni remotamente cerca de ese ideal de felicidad del que todo el mundo habla, aunque valgan verdades, la felicidad es un concepto un tanto complejo y que creo a veces se trata con mucha ligereza, pero esa es otra historia. El punto es que Liz, la protagonista del libro y nuestra escritora, quien nos cuenta su experiencia, decide que debe hacer algo o sencillamente su vida se irá al garete, y no es solo un decir; en el momento en que toda esta decisión se encuentra ahogada en la depresión y siente que no da más. De modo que toma todos esos conceptos que ha ido recolectando a lo largo de los años y emprende un viaje de un año por tres lugares del mundo en busca de encontrarle un sentido a la vida.



Al final, no sé si Liz encuentra ese sentido, dudo de que ella lo sepa tampoco, o al menos eso da a entender en el libro a lo largo de las páginas; puede que después de todo en realidad la vida no lo tenga. Pero son sus experiencias, el conocimiento que va adquiriendo día a día y sobre todo gracias a las personas que se encuentra en el camino y que le cuentan sus historias, algunas trágicas y otras felices, que ella aprende el que me parece es uno de los grandes fines de todo ser humano: aceptarse a sí mismo y amarse. Y no creo que sea algo que se puede aprender en un año, es algo que toma toda la vida y que sin duda nos depara más de una caída y muchas preguntas sin respuestas, pero al final la existencia en sí es toda una aventura y es uno quien decide cómo va a enfrentarla. 

Comer, rezar y amar es todo un viaje narrado en un tono muy sencillo y divertido con un montón de pasajes que enseñan mucho acerca de los lugares que Liz va visitando y de las personas con las que se encuentra, amén de líos, equivocaciones y algo de romance. También hay grandes lecciones para quien quiera verlas y, lo más importante para mí, es un libro que invita a pensar y eso es algo que siempre disfruto en mis lecturas, así que lo recomiendo mucho.








"La devoción es amor."

jueves, 31 de marzo de 2016

¡NOVEDAD!



Sí, sí, que ya tocaba venir a contarles algo de mis andanzas literarias y aquí estoy para ello. Les contaba hace un tiempo ya que En busca de un hogar, la primera novela que publiqué y que luego fue reeditada por Romantic Ediciones saldría en papel y que entonces vendría a contarles y a dar los alaridos de rigor. Bueno, pues ese momento ha llegado.



Y sí, lo está, muy viva. Bueno, ya lo estaba, pero ahora un poco más porque de hecho que el poder verla en una librería es algo muy especial que me moría de ganas por experimentar y voy a hacerlo ahora, lo que vendría a ser algo así como un sueño cumplido. No sé cómo le irá, sé poco del tema, pero prefiero continuar así. El mundo editorial me parece cada vez más complejo y abarca tanto, pero tanto, se ven tantas novedades y ofertas, que opto por permanecer en mi burbuja de felicidad, al menos en lo que a escritura se refiere, que el día a día no sabe mucho de burbujas sino algo más de alfileres. De modo que en eso estoy, disfrutándolo a mil, con unas ganas enormes de tenerlo entre las manos para darle el abrazo de rigor y albergando la ilusión de que alguien, cuando vaya a una librería para darse el gusto, como lo hacemos casi todos, lo vea entre muchos otros y algo le llame a sacarlo del estante. ¿Y quién sabe? A lo mejor y hace honor al título y le da un nuevo hogar. O, aún mejor, también le provoca darle un abrazo. 



Con eso me quedo más que feliz. Y, en tanto, sigo soñando, porque he descubierto que no hay sueño imposible, sea pequeño o grande y que la constancia, el trabajo duro y la buena vibra son, la mayor parte del tiempo, la mejor y la más satisfactoria opción para convertirlos en realidad. Ah, sí, que se me olvida; descubrí también que compartirlos con buenas personas lo hace aún más divertido, así que muchas gracias por eso.


domingo, 20 de marzo de 2016

DETRÁS DE LA MÁSCARA: ADRIANA RUBENS



La Revolución industrial ha convertido a Londres en una ciudad de grandes desigualdades económicas y sociales. Kathleen Sweeney nació en Whitechapel, uno de los barrios más pobres. Se habría convertido en lo que muchos considerarían una “rata de alcantarilla”, si no hubiera sido por un giro inesperado del destino, que ha hecho de ella la prometida del marqués de Dunmore. Pero un nuevo imprevisto amenaza con ensombrecer su porvenir: acaba de recibir en herencia el Jardín Secreto, un exclusivo prostíbulo.

A Nicholas Richmond, marqués de Dunmore, la vida lo ha bendecido desde la cuna. Nacido en el seno de una de las familias más poderosas del país, está acostumbrado a que todo el mundo le rinda pleitesía. Se enorgullece de ser un hombre frío, que mantiene todos sus sentimientos controlados… hasta que el beso de una inocente muchacha se convierte en su obsesión y una misteriosa mujer enmascarada termina por robarle el corazón.

¿Podrá su amor vencer los prejuicios sociales y sobrevivir a los peligros que acechan desde Whitechapel?

Según el jurado del VI Premio Vergara-El Rincón de la Novela Romántica, «Detrás de la máscara nos ha cautivado por su preciosa historia de amor, por su originalidad, dinamismo y frescura, por la chispa de sus diálogos y a la vez por ser una novela romántica de las de siempre. Sus personajes, tanto los principales como los secundarios, nos han conquistado y difícilmente se borrarán de nuestra memoria.»



Hoy llego con la reseña de una novela romántica, que ya tocaba; después de todo, es uno de mis géneros favoritos y siempre disfruto mucho encontrarme con una buena historia. Eso es lo que ha ocurrido con Detrás de la máscara de Adriana Rubens, una novela muy bonita que resultó ganadora del último Premio Vergara y que llegó a mí muy recomendada. Esta es, según sé, la primera novela de la autora y creo que ha empezado con el pie derecho en esta andadura porque ofrece un estilo fresco y divertido que le viene de perlas al género.

Kathleen, o Kathy, para los amigos, es la protagonista de la historia y es, además, quien me parece que lleva todo el peso de la novela, lo que me ha parecido genial porque su vida es bastante interesante y se ve envuelta en circunstancias que nos permiten conocer mucho acerca de la vida en el tiempo que le tocó en suerte. Ella, aunque educada desde la muerte de su madre en un reconocido internado para señoritas, donde recibió una formación atípica para la época y que supo aprovechar muy bien, pasó una infancia muy difícil en la zona de Whitechapel, donde había que tener agallas para sobrevivir y mucha voluntad, lo que le fortaleció el carácter y, me atrevería a decir, la preparó para todo lo que le tenía preparado la vida. Y vaya con lo que se le venía...



Kathy se vio prometida en circunstancias un poco accidentadas al marqués de Dunmore, Nicholas Richmond, hermano de su mejor amiga, pero su compromiso en sí no es muy usual, de modo que cuando deja el internado se ve de pronto muy lejos de la tranquilidad que esperaba encontrar. A partir de aquí se pone a prueba ese carácter y la bondad que refleja desde un inicio. Su tía, quien era su tutora, le lega un conocido burdel de Londres y ella, en gran medida bajo coacción, se ve obligada a aceptarlo y no solo eso, sino que se pone frente al negocio de marras, por llamarlo de alguna forma, y empieza una rebelión en su búsqueda de un futuro mejor para las mujeres que allí trabajan, así como de muchas otras personas que se ven afectadas por la miseria en una época tan crucial de la historia. Creo que este es el punto fuerte de la historia, al menos para mí; me ha encantado la aventura de Kathy y esa misión que se desarrolla durante toda la historia, así como varios de los personajes secundarios que aparecen en la trama. Puntos para Connor, su "socio" en el negocio y quien es de por sí todo un enigma en sí mismo que espero conocer más a fondo en una futura entrega, porque promete mucho.



Entre lo que no me terminó de convencer se encuentra quizá, por raro que suene, el romance en sí mismo. No he logrado conectar con el personaje de Nicholas, si bien es cierto que el pobre palidece un poco frente a uno tan bien logrado y complejo como Kathy, lo que no es su culpa; pero sin duda la falta de profundidad en su personaje y la rapidez y facilidad con que se desarrolla la relación entre ambos consiguió que el romance no me emocionara tanto como esperaba. Igual, creo que la historia de la protagonista y secundarios, así como el misterio y los secretos que se van develando hacen de la lectura una delicia y solo por eso vale muchísimo la pena. 

Quedo a la espera de lo que nos presente la autora en el futuro y desde luego que recomiendo mucho esta historia. 

domingo, 13 de marzo de 2016

UN MONSTRUO VIENE A VERME: PATRICK NESS



Una historia emocionante y extraordinaria sobre un niño, su madre enferma y el monstruo que viene a visitarlo. Siete minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de la pesadilla que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el arduo e inacabable tratamiento. No, este monstruo es algo diferente, antiguo… Y quiere lo más peligroso de todo: la verdad.



Es difícil reseñar un libro como Un monstruo viene a verme, o al menos así me parece a mí, y supongo que se debe a la fuerte impresión que deja una vez que lo has terminado. La primera vez que oí acerca de él y leí la sinopsis me dije que quizá no fuera buena idea leerlo, que el tema que trata es muy doloroso y que lo mejor era ir por él en el momento apropiado, como pasa siempre con los libros que sabes van a necesitar una consideración especial. Y bueno, como ha ocurrido antes, me enteré de que harían la adaptación al cine, vi el trailer y me ganó la curiosidad porque se ve impresionante. De modo que cogí el libro y me puse con él pensando que me esperaba algo muy especial entre sus páginas. Y así fue.





«Hay cosas peores que ser invisible», había dicho el monstruo, y tenía razón.







Conor es un niño muy apegado a su madre gravemente enferma que se presenta ante nosotros en una historia que asemeja un poco a los cuentos de hadas, pero a esos antiguos, propios de leyendas inmemoriales, oscuros y que, puedes intuir, tienen pocas alegrías para ofrecer. Y eso es triste, claro, pero también es justo y necesario porque la vida es así; a veces el destino nos tiene preparados golpes muy fuertes y no queda otra opción que plantar cara aún cuando lo único que deseemos en verdad sea salir corriendo. Y esa es una de las lecciones más importantes del libro, la apremiante necesidad de aceptar la verdad por dolorosa que sea. Porque la verdad, si bien no siempre te hace libre, al menos alivia de alguna forma a un corazón destrozado. 

El monstruo que va en busca de Conor es una criatura tan antigua como la tierra que, si bien ofrece contar algunas historias que según él no tienen el fin de aleccionar, en realidad sí que lo hacen un poco; pero su fin principal es conseguir que Conor acepte lo que está ocurriendo y le haga frente a sus pesadillas. 







—Las historias son criaturas salvajes —dijo el monstruo—. Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?










Un monstruo viene a verme es un libro muy corto, con un estilo de narración ágil y sencillo que engancha de inmediato y te mantiene pegado a sus páginas. Duele, sí, me parece importante recalcar eso porque a veces los libros que tratan de alguna forma temas como las enfermedades y las pérdidas hacen énfasis en la esperanza, pero no hay mucho de eso por aquí. Y eso está bien, con frecuencia no hay lugar para la esperanza propiamente dicha, pero eso viene luego; en un inicio, frente al desastre, la mera supervivencia es suficiente. Muy recomendable.