miércoles, 2 de marzo de 2016

LECTURAS PARA EL 8 DE MARZO: CHARLOTTE DE DAVID FOENKINOS



Tengo la fortuna de seguir por distintas redes sociales a un grupo de excelentes personas con quienes comparto muchos gustos e ideas; están por aquí en el blog, leyendo esta entrada, y son maravillosos, algunos por Twitter, otros por el siempre mentado Facebook, y a veces están en todas partes y es una dicha porque así no me pierdo de lo que ellos a su vez quieren compartir, entre ellas ideas magníficas ideas que unen a un grupo de personas con intereses comunes y se lo pasan genial en el proceso de hablar de ellos. En este caso en particular me refiero a Carmen, del blog Carmen y amigos, que tiene una página en Facebook en la que siempre está compartiendo un montón de actividades, todas muy interesantes y aun cuando el tiempo no me da para sumarme a todas, hay varias que sencillamente me enamoran y no me perdonaría no participar. Una de ellas, una lectura conjunta de Thornfield a Manderley, que implica la lectura de pedazos de libro como son Jane Eyre, Ancho mar de los Sargazos y Rebeca nos tiene muy emocionados a todos los participantes, pero ya les contaré algo más acerca de ello. Hoy es un día especial para una actividad más especial aún. Hoy me uno a un homenaje para el Día Internacional de la mujer del grupo Tarro-libros 2016.



Que sí, lo sé, tal vez sea una fecha que en realidad ni siquiera debería existir, ¿verdad? Pero desafortunadamente, al menos por ahora, mientras la palabra "igualdad" se muestre para tantas en el mundo muy lejana y esquiva, está más latente que nunca la necesidad de conmemorar este día no solo porque es un recordatorio de todo aquello por lo que aún tenemos que luchar, sino para celebrar y rendir honores a tantas y tantas mujeres que a lo largo de la historia, queriéndolo o sin querer incluso, por el mero hecho de desafiar los convencionalismos y hacer frente a la injusticia, nos abrieron un poco el camino a sus congéneres de estos tiempos.

La actividad a la que Carmen nos invita consiste en hablar acerca de una mujer o grupos de mujeres que marcaron historia, muchas de ellas poco conocidas o apreciadas como merecen. La verdad es que, por fortuna, puedo pensar en cientos de nombres, lo mismo que sin duda les ocurre a ustedes, pero me he decantado por un personaje maravilloso al que "descubrí" hace no mucho tiempo y cuya historia, conocida gracias a un autor magnífico, me robó el corazón.



Charlotte Salomon.

David Foenkinos escribió una suerte de biografía novelada de esta gran artista alemana que fue Charlotte Salomon mostrándola al mundo tal y como fue, una mujer privilegiada por su talento, con un fardo emocional enorme debido a su trágica existencia y la herencia de pesares que le tocó en suerte. Y tal vez allí radique la razón de esa fascinación que inspira esta mujer en cuanto se conoce su historia, en el hecho de saber que tenía todo para rendirse, que de ser una persona poco dispuesta a la lucha sencillamente hubiera bajado los brazos en las muchas oportunidades que tuvo y nadie la hubiera culpado. Una mujer en su tiempo con su talento y personalidad no era moneda corriente, se le veía con desconfianza, una que sumada a su condición de judía en una Alemania Nazi solo podía asegurarle dolor. Pero ella escogió vivir. ¿Puede haber un acto más revolucionario que ese? En un mundo donde el horror le golpeó más allá de lo imaginable y oyó una y otra vez que lo más sencillo hubiera sido solo dejar que el destino le arrastrara, Charlotte eligió vivir y lo hizo muy bien. En el breve periodo de tiempo en que estuvo en este mundo, abrazó su arte y volcó sus demonios y esa esperanza que le brotaba por los poros en forma de rebelión para contar su historia. 



Reseñé el libro de Foenkinos en su momento y me gustaría compartir algunos fragmentos de esa reseña que quizá les ayude a ver de forma más clara quién era Charlotte y qué fue lo que hizo para convertirse en esa estrella brillante y fugaz que, a mi parecer, dejó una estela imborrable.

Charlotte Salomon era una superdotada, tenía un temperamento muy particular heredado, quizá, de esas mujeres de su familia, aquellas que escondían  mundos interiores tremendamente complejos, casi infiernos en vida en la medida en que permitían que la desgracia y la depresión les afectara a este grado. Fue el caso de su tía, la hermana de su madre de quien hereda el nombre, una mujer que se suicidó lanzándose de una ventana de su casa con solo dieciocho años, hecho que marcó profundamente a la madre de Charlotte, que nunca pudo recuperarse de este trauma; adoraba a su hermana y no hubo forma de volver a ser ella misma. Esta mujer hizo lo posible por llevar una vida normal, se hizo enfermera, conoció a un médico entregado a su profesión y se casó con él, teniendo luego a Charlotte, pero la depresión fue una constante en su vida hasta que se suicida dejando a su hija muy pequeña; a ella, por cierto, le hicieron creer que su madre había muerto de una enfermedad, no supo la verdad hasta varios años más tarde, y esto la marcó de forma terrible.



Charlotte formaba parte de una familia acomodada, con cierto prestigio en Alemania, pero eran también judíos, y cuando la amenaza Nazi se sumió sobre el país, no hubo manera de permanecer a salvo. Pese a ello, cuando su padre contrajo segundas nupcias con una famosa cantante, Charlotte conoció el mundo del arte y empezó a encontrar en la pintura el escape para su difícil vida; se enamoró locamente del maestro de canto de su madrastra, Alfred, un hombre que la alentó a desarrollar su talento, al grado que consiguió entrar a la escuela de Bellas Artes de Berlín pese a que en aquella época era casi imposible para un judío el conseguir un cupo. Sin embargo, el horror de la guerra y el fanatismo avanzaba, al grado que debió dejar la escuela y seguir a sus abuelos maternos en su refugio en Francia.

En determinado momento, debido al suicidio de su abuela y al conocimiento de la verdadera causa de la muerte de su madre, Charlotte se vio frente a un punto de quiebre en su vida; dejarse arrastrar por esa pasión y dolor que le corroían el alma y renunciar a su vida, o entregarse al arte y buscar en él la salvación. Optó  por lo segundo y, con un ritmo impresionante, tal vez presintiendo lo cerca que tenía ya a la muerte, creó su gran obra "¿Vida o teatro?" / "Leaben oder Thether?: Ein Singspiel", una serie de pinturas autobiográficas que no solo constan de pinturas en realidad, sino también de texto, poesía, conversaciones interiores y referencias musicales. Tal y como le dijo al Dr. Moridis, quien se convirtió en guardián de su obra al confiársela: "Mantenlo seguro, es toda mi vida". Él lo hizo, y gracias a ello, podemos conocer su historia. 

Al final, me quedo con una frase que creo ejemplifica de forma perfecta la decisión de Charlotte de no rendirse y de vivir su vida tal y como ella eligió. Pensando con seguridad en esas mujeres de su familia que por un motivo u otro terminaron arrastradas por la desgracia y, quiero pensar que también por todas aquellas que no tenían alternativa, en su tiempo y en el nuestro, ella dijo:

"Viviré por todas ellas"

Y lo hizo. 



29 comentarios:

Lorena Álvarez González dijo...

Quién no podría enamorarse de Charlotte Salomon con la preciosidad de libro que escribió David Foenkinos. Maravilloso.
Me encanta tu propuesta.
Besos

Lady Aliena dijo...

Me alegro de que te haya gustado. Además, las fotos añaden categoría. jajj Besos.

Locura de lectura dijo...

Me encantó. Hace tiempo que leí esta historia y aún no la he olvidado. No era lo primero que leía de Foenkinos y no me defraudó. Gracias por traerme buenos recuerdos de la novela. Saludos desde locura de lectura

Nena Kosta dijo...

Hay personas que pese a las vicisitudes de sus vidas tienen el coraje de vivir, lo que no es cosa baladí, teniendo en cuenta, en este caso, a las mujeres de su familia que tiraron la toalla. Me gustará mucho saber más de esta mujer.
Un beso

Tatty dijo...

Ya tenía anotada esta recomendación, lo que me falta es tiempo para hacerle hueco
Besos

Victoria dijo...

me lo apunto ^^

Amylois dijo...

Gracias por compartir. Pobrecita esta chica. Me lo apunto.

Margari dijo...

Me queda claro que tengo que leer este libro.
Besotes!!!

Leyna dijo...

No lo conocía, me alegra que te haya gustado :P

¡Un abrazo! ^^

Violeta dijo...

Hola guapa!
No lo conocía, pero me ha dado mucha curiosidad, después de leer tu reseña. Besotes

LadyIsabella dijo...

Hola, no conocía la novela pero me ha parecido interesante todo lo que cuentas de ella y me ha dado curiosidad por conocer más de la obra, por lo que la anoto para hacerme con ella pronto y poder disfrutarla.
Un beso.

LOBEZNA dijo...

Tomo nota.... es el día de mi cumple, ja ja ja. Un abrazo.

Mandy Books dijo...

Hola, pues... yo deconocia a esta autora y por lo que cuentas muy mal por mi parte así que voy a remediarlo xD

BESOS

Carmen Forján dijo...

Qué intensa y emotiva entrada le has dedicado a Charlotte, nos has dedicado a todas nosotras. ¡Muchas gracias, Claudia!
Y no dudes ni por un momento de que el placer y el honor de podar con vosotr@s en este mundo virtual es enteramente mío.
Un abrazo,

Lourdes dijo...

¡Hola cariño! ¡Qué belleza! Me ha encantado esta entrada y tanta información que sinceramente ignoraba. Charlotte, un lujo, amiga. Gracias por el tiempo que dedicas a subir estas maravillosas entradas. Un beso enorme amiga.

U-topia dijo...

Me gusta que los libros de autoras nos permitan conectarnos a mujeres y hombres que mantenemos como objetivo el fin de la desigualdad por razón de sexo.
La mujer de la que hablas es un ejemplo de cuantas mujeres fueron construyendo genealogía en el pasado para llegar hasta nosotras y dotarnos de ánimos para que esos sutiles eslabones no se rompan nunca de cara a otras mujeres en el futuro.

Abrazos!!

Rocío dijo...

Voy a ir poco a poco con las lecturas especiales para el 8 de marzo y tu entrada ha sido, por casualidad, la primera que leo. Así que gracias por presentarnos a esta mujer que gracias al autor francés posiblemente sea algo más conocida y felicidades por la gran entrada. Besos

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Sin duda alguna lo leeré después de esta genial reseña con la que nos has brindado en esta Entrada.
Abrazos y Besines.

Mientras Leo dijo...

Qué maravilla de libro, lo que me gustó y la pasión que transmiten sus letras. Es increíble
Besos

Tizire dijo...

Conocí a Charlotte gracias a Foenkinos y me encantó su historia: sin duda es una mujer a la que no se olvida fácilmente. Gracias por traerla otra vez a mi memoria y mostrárselas a muchos nuevos lectores! 1beso!

Lesincele dijo...

Tengo que leerla!Suerte que ya la tengo en casa,a ver cuando me pongo!
Un beso!

Candy dijo...

Hola. Madre mía!!! No la conocía.
Gracias por compartirla con nosotros.
Besos

Tana dijo...

De Foenkinos he leído alguno pero no éste en concreto. Como me gusta el autor, me llevo esta novela ya no a mi lista de pendientes (que ya estaba en ella) sino para auparla algún puesto y que su espera sea un poquito más corta ;) Gracias!

raquel campos dijo...

Una entrada preciosa Claudia, con esa reseña, espero poder leerlo pronto!!

Un abrazo!!

Narayani dijo...

¡Qué emocionante el final de tu reseña! No conocía a Charlotte pero ahora tengo muuuuuchas ganas de conocerla.

Besos!

PD: Me quedo por tu blog que te tenía fichada ;)

Babel dijo...

Nunca está de más celebrar a la mujer, aunque sólo sea para echar un vistazo al pasado con todas esas heroínas en tantos campos :o)
Besotes y a difrutar de esas actividades.

Anuca dijo...

Conocí este libro gracias a Tizire y me atrajo desde el primer momento. Me parece una recomendación muy acertada paras este día.
Siento haber tardado tanto en pasarme, poquito a poco voy descubriendo todas las propuestas :D
Un besin

lecturina love dijo...

Hola Claudia aún no he leído el libro pero sí que lo conozco, otro de esos que se quedan a la espera.
Me ha gustado mucho tu entrada, me ha parecido excelente, gracias por compartir.

Susina's Dream dijo...

no conocía este libro, leí la delicadeza y me encantó así que se va a la libreta de pendientes.....con tu reseña maravillosa se te queda el gusanillo de conocer a Charlotte....feliz finde...un besote