Tuve la gran fortuna de recibir un obsequio inesperado en las últimas fiestas, gracias a la querida Raquel Campos, que me permitió leer su obra, Tower Bridge, un amor en el tiempo.
De por si, siendo un libro de Raquel, con una portada tan preciosa como la que pueden arriba, y con semejante título, tenía muchas ganas de leerla y la he disfrutado de cabo a rabo. Es una hermosa historia de amor, que se lee en un santiamén y que te mantiene a la expectativa de cómo se desarrollarán los hechos.
La sinopsis es la siguiente:
Keith McDermott vive en Londres y es informático, pero su pasión son los relojes. Mientras está arreglando el reloj del campanario de su pueblo natal, durante una dura tormenta, se traslada sin explicación al siglo diecinueve.
Una serie de circunstancias hacen que conozca a Lady Josephine Marshall, una de las beldades del pueblo; además de una dama muy peculiar por su carácter emprendedor.
Entre ellos surge una atracción instantánea y Keith se ve arrastrado a ayudar a la dama cuando su padre intenta casarla sin su consentimiento.
Josephine no sabe porqué su padre la quiere casar con tanto ímpetu, pero decide averiguarlo. Un misterio se cierne sobre su ascendencia; y Keith se encargará de estar a su lado en todo momento.
La idea de la que parte Raquel es muy interesante, porque los viajes en el tiempo siempre inspiran curiosidad, o al menos a mí me pasa. Me encantaría tener la oportunidad de visitar al menos por un momento aquellas épocas que pudieron no ser perfectas, claro, pero que por un motivo u otro, nos enamoran, y a mí el siglo diecinueve, me fascina, así que lo pasé muy bien en este inesperado paseo de la mano de Keith, el protagonista, que es un hombre de nuestro tiempo, normal a simple vista, pero sobre todo, con un gran corazón.
La protagonista, Josephine, me gustó también muchísimo, porque tiene un carácter muy independiente, no se pliega a los deseos de los demás, y además, muestra una nobleza muy grande.
La historia de amor entre ambos se desarrolla de forma delicada, aunque a paso seguro, y con una atracción evidente desde el inicio, con un desarrollo que envuelve al lector porque siempre te preguntas, ¿y qué pasará luego? Es decir, puedes intuir que de alguna u otra forma, más allá de los obstáculos, de las maldades, que hay varias, el amor debe triunfar, pero hay un problema que nosotros y Keith conocemos bien, y es que ese no es su tiempo, ¿cómo resolver lo que parece imposible? Bueno, pues Raquel lo hace, pero no les cuento cómo porque les arruino la historia.
También me gustaría mencionar, al menos en unas líneas, a los personajes secundarios, los fieles compañeros de estos protagonistas, que en lo personal me han gustado mucho, en especial Maryan y Marcus, que tienen una tierna historia de amor.
En conclusión, una hermosa novela, muy cálida, que se lee rapidísimo y que atrapa al lector de inmediato; ha sido un placer leerla.













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