lunes, 13 de mayo de 2013

¿PUEDE UN LIBRO TENER ALMA?



A veces pienso en las cosas más extrañas, y estas mismas cosas me llevan a pensar en asuntos más raros aún. Por lo general no lo comparto, pero ya que esto en particular está directamente relacionado con los libros y es un tema del que tratamos mucho por estos lares, además de que tengo la suerte de contar con personas que pasan por aquí, que son muy talentosas, y aman la lectura y escritura tanto como yo, se me ocurrió que podría comentarlo.

El otro día reflexionaba acerca de todo lo relacionado con la escritura, la autopublicación, este gran mundo "nuevo" en el que muchos estamos involucrados y cuántas cosas se leen al respecto, todas las discusiones y diferentes puntos de vista que abundan, y me puse a pensar en que, entre esa montaña de consejos, opiniones, etc, etc, con poca frecuencia leo respecto al libro en sí, además de la ortografía, gramática, la portada y esas cosas, y no digo que no sean importantes, que Dios sabe son primordiales, pero no pude evitar preguntarme si no hemos perdido un poco la brújula respecto a lo que en verdad importa en una obra, y es que esta llegue al lector de un modo especial, que le inspire sentimientos, sean buenos o malos, que le remueva algo en el pecho...



Y entonces, divagando, recordé algo que siempre me ha rondado, la idea de si un libro puede tener "alma". Mi respuesta es del todo afirmativa, aunque sé que puede ser un poco raro, porque algunos verán a un libro como un objeto inanimado que puede contener historias muy buenas, pero que no deja de ser eso, una "cosa". Pero para mí va mucho más allá, es como un vehículo mediante el cual un autor puede volcar sus emociones y hacer que lleguen a quien tenga la dicha de leerlo.

He leído muy poco en mi vida para lo que desearía y sé que aunque viva mil años nunca podré leer todas las obras que tengo en mi infinita "lista de pendientes", pero me he topado ya con toda clase de libros y, con el tiempo y la experiencia, he aprendido a percibir lo que un libro en verdad quiere decir, y lo que simplemente no puede.

Nada me emociona más que un libro "con alma", y llamo así a aquellos que me inspiran emociones. Libros que me hacen reír, llorar, quizá incluso que me enfurecen, que ha pasado, pero todo ello es positivo, porque siento que en verdad "ese libro" ha podido hacerme llegar lo que el autor con tanto cariño deseó transmitir. Entonces, al terminarlos, siento una gran pena porque sé que esa historia ha terminado, pero al mismo tiempo me veo inundada de un profundo cariño, porque esa historia ha pasado a formar parte de la persona que soy y allí se quedará por siempre.



Y luego están los pobres libros "sin alma", como les digo, que pueden ser perfectos en muchos detalles, excepto en lo que se refiere a inspirarme algo, lo que sea. Son esos libros que te hacen esbozar la misma sonrisa que le dedicas a un completo extraño en el elevador, tan solo como un acto de cortesía o que te provocan fruncir el ceño como reprimenda a alguien que pasó por tu lado y no pidió permiso. Todas reacciones mecánicas y faltas de corazón. Cuando tengo la mala fortuna de encontrarme con un libro como estos, me siento un poco como Marianne Dashwood, una de las protagonistas de Sentido y sensibilidad, de Jane Austen, que no comprende dónde está el corazón de su hermana Elinor, porque no puede "ver" sus emociones, y al cerrar el libro, lo contemplo como un bello cascarón vacío, y pasa sin demora a ocupar un lugar en mi estantería.



Me pregunto, a veces, si el problema no estará en el lector, pero no estoy del todo convencida, porque una cosa es que el libro no te guste por una serie de motivos, y otra que simplemente no te inspire ni siquiera eso, desagrado, que al fin y al cabo es una emoción. ¿Qué dicen ustedes? ¿Alguna vez han pensado en un tema como este? ¿Se han hecho estas raras preguntas? ¿Creen en el alma de los libros? 

miércoles, 8 de mayo de 2013

RESEÑA: LA PRINCESA LUNA ANAISS



Esta es una reseña en colaboración con El club de las escritoras. El libro elegido esta vez es  La princesa Luna.Anaiss, obra de Daniel Pizarroso Marmolejo. 

Este libro pertenece al género de la fantasía, uno del que no acostumbro leer mucho, pero en verdad cuando me ponen una buena obra al frente, no hago distinciones y tenía mucha curiosidad por conocer esta historia en particular.

La sinopsis es la siguiente:


En tiempos de hechiceros poco sirven las espadas. Aunque, en realidad, tan solo eso puede depender de quien las empuña. Luna se encargará de dejar claro que las dos cosas pueden convivir. Para ello contará con la ayuda de un druida, una princesa que no sabe que lo es y un imaginero. Magia y acero se unirán para derrotar a Galendra, la hechicera y a sus 13 hechiceros.

Con Guerrera Luna, el lector se adentrará en esos mundos de magia de los que tal vez no quiea volver a salir, enganchado con las aventuras que llevan a cabo nuestros personajes.

Este es el primer libro de la Saga con Guerrera Luna como protagonista.





En cuanto a mi percepción de la novela, puedo decir que he disfrutado mucho de su lectura, porque encuentro interesante que el autor haya creado todo un mundo en el cual desarrolla su obra, y también a personajes que despiertan curiosidad y con el transcurrir de las páginas, simpatía. Algo que me gusta cuando me veo inmersa en una historia de fantasía, en la que me veo transportada a un mundo que no conozco y me es totalmente ajeno, es que el autor o autora tenga la capacidad de llevarme un poco "de la mano" por él, que en sus descripciones y acontecimientos me haga sentir como una visitante que poco a poco va formando parte del lugar, y esto lo ha conseguido el autor.

Un punto especial, a mi parecer, para el sentido del humor desplegado en la trama. A pesar de estar en medio de batallas, discordia y muchas interrogantes, que en su momento son resueltas, podemos disfrutar de un humor un poco negro, sí, pero muy ocurrente que nos saca más de una sonrisa, y esa ha sido toda una brisa de aire fresco. 

Si les gustan las historias fantásticas, épicas, con muchos personajes y una buena cuota de humor, estoy segura de que disfrutarán mucho de este libro.

Felicidades al autor y todos los éxitos.

viernes, 3 de mayo de 2013

ANTOLOGÍA: LA LLAVE



Esta es la tercera ocasión en la que tengo la oportunidad de participar en una antología organizada por el blog Kiss a Book y estoy muy orgullosa de compartir páginas con autores tan talentosos y tener la oportunidad de leer relatos muy buenos y de los géneros más diversos.

Tengo descargada ya la antología y he podido leer algunos de los relatos, y los estoy disfrutando muchísimo. Felicito a todos los participantes y le agradezco a Elle la oportunidad de formar parte de este proyecto que ya es una realidad.

Si desean hacerse de un ejemplar, pueden descargarla ya en los siguientes enlaces.



jueves, 25 de abril de 2013

QUÉ COSAS PASAN, JANE



Quizá sea un poco tonto hacer una entrada por esto, pero me ha emocionado muchísimo darme hoy con la sorpresa de que mi novela, En busca de un hogar, se encontrara ubicada en el segundo lugar de Best Sellers en la categoría de Romance Histórico, y más por este hecho en sí, porque estaba un lugar debajo de mi escritora y mi obra más querida, Orgullo y Prejuicio, comprenderán que no podría estar más emocionada. 

Sé que los rankings son variables, que esto cambia en cuestión de minutos, pero como dicen por allí, pues nadie me quitará este momento tan bonito que comparto con ustedes porque son muy buenos amigos que me apoyan en todo momento, y les estoy muy agradecida. Desde luego, dejo captura hecha para la posteridad.


lunes, 22 de abril de 2013

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!



Esta es una entrada muy cortita, pero muy especial. La escribo para felicitarles por el Día del libro, uno de mis favoritos en el año, porque todos los que amamos la lectura sabemos lo importante que es para nosotros el celebrar a esos viejos amigos que tantas alegrías nos han dado, y soñar con aquellos que aún no conocemos, pero que es seguro muy pronto vendrán a nuestro camino y se convertirán, como los otros, en compañeros entrañables de aventuras. 

Los libros son mágicos, estoy segura de eso, tan solo debemos permitir que esa magia entre en nosotros. Son como seres durmientes a los que nosotros damos vida al abrirlos, y ellos nos lo agradecen obsequiándonos lo más hermoso que podríamos desear; la capacidad de soñar.



Hay tantas frases hermosas para celebrar la maravilla que significa un libro, tantas palabras dichas por hombres y mujeres brillantes a lo largo del tiempo, pero ahora voy a compartir una frase en particular de una gran autora, Cecilia Ahern, porque creo que sintetiza lo que yo siento por cada libro que me ha encontrado, de la misma forma en que yo le he encontrado a él. En verdad, como ella dice, los libros son mágicos y salen a nuestro camino de las formas más curiosas, pero siempre con la mejor de las intenciones.

Muy feliz día del libro, queridos amigos.



"Creo en la magia de los libros. Creo que durante ciertos períodos de nuestra vida nos atrae un libro en particular; ya sea paseando por los pasillos de una librería sin la menor idea de qué es lo que queremos leer, y de repente nos encontramos con ese perfecto, el libro más adecuado mirándonos a la cara. Sin pestañear. O tendremos la oportunidad de encontrarnos con un extraño o un amigo que nos recomendará un libro que normalmente no escogeríamos. Los libros tienen la capacidad de encontrar su propio camino en nuestras vidas. "



miércoles, 17 de abril de 2013

PALABRAS...



Creo haber comentado alguna vez lo mucho que aprecio y respeto la obra de Virginia Woolf, y aún más, a Virginia como persona, creo que fue una mujer increíble, adelantada a su época, un ser tan lleno de brillantez y sabiduría que quizá no pertenecía del todo a este mundo. Nos ha legado tantas maravillosas historias que, podrán pasar muchos siglos y estoy segura de que seguirá presente en la mente de las generaciones futuras. Creo que de sus obras, mi favorita es En un cuarto propio, una oda a la mujer y la escritura, un análisis precioso de lo que significa escribir, aún cuando fuera hecho en sus tiempos, cuando las cosas eran tan diferentes a lo que son ahora.

Pero esta entrada es para compartir un texto suyo que alguien compartió conmigo en estos días. En realidad, es una grabación, creo que la única que existe de su voz, o al menos en la que lee algo escrito por ella misma y quizá ya la hayan escuchado. Es una colaboración para la BBC pocos años antes de que muriera.

La voy a poner aquí al final, me temo que está toda en su idioma original, pero la he encontrado traducida y  es sencillamente magnífica, como todo lo escrito por esta gran autora. Habla de las palabras de modo tan preciso, tan perfecto, que es casi mágico y creo que ustedes lo podrán apreciar, además de que estoy segura, van a disfrutar tanto como yo el oír su voz, algo que me emocionó mucho.

Les dejo, entonces, este texto de Virginia, sé que significará tanto para ustedes como para mí, somos todos amantes de las palabras.



Las palabras, las palabras del inglés, están llenas de ecos, de memorias, de asociaciones. Han estado por todas partes: en los labios de la gente, en las calles, en sus casas, en los campos, por tantos siglos. Y esa es una de las principales dificultades para escribirlas hoy: están llenas de otros significados, de otras memorias, y han contraído muchos matrimonios famosos en el pasado.

En los viejos tiempos, por supuesto, el inglés era una nueva lengua, los escritores podían inventar nuevas palabras y usarlas. Hoy en día, es bastante fácil inventar nuevas palabras -brotan a los labios cuando vemos una nueva vista o tenemos una nueva sensación- pero no podemos usarlas porque el inglés es una lengua vieja. No se puede usar una palabra nueva en un lenguaje viejo por el hecho tan obvio pero siempre misterioso de que una palabra no es una entidad distinta y separada, sino parte de otras palabras. En efecto, no es una palabra hasta que no es parte de un enunciado. Las palabras pertenecen las unas a las otras...

Combinar nuevas palabras con viejas palabras es fatal para la constitución de un enunciado. Para poder usar nuevas palabras con propiedad se debe inventar todo un nuevo lenguaje, y eso, aunque sin duda llegará, no es por el momento nuestro asunto.

¿Cómo podemos combinar las viejas palabras con nuevos órdenes para que puedan sobrevivir, para que creen belleza, para que digan verdad? Ese es el dilema.

Son la más salvaje, libre, la más irresponsable, la más inenseñable de todas las cosas. Por supuesto, puedes atraparlas y distribuirlas y colocarlas en orden alfabético en los diccionarios. Pero las palabras no viven en diccionarios. Viven en la mente. Si se quiere una prueba de ello, que se considere cuán seguido, en momentos de emoción, cuando más necesitamos las palabras, no encontramos ninguna. Y sin embargo, ahí está el diccionario; ahí, a nuestra disposición, está medio millón de palabras, todas en orden alfabético. Pero, ¿podemos usarlas? No, porque las palabras no viven en diccionarios, viven en la mente.

Todo lo que podemos decir sobre ellas, conforme nos aparejamos con ellas a la orilla de esa caverna honda, oscura y apenas iluminada en la que viven -la mente-, todo lo que podemos decir de ellas que es que parece gustarles la gente que piensa antes de usarlas, y que siente antes de usarlas, pero no piensa y siente sobre ellas, sino sobre algo completamente diferente. Son altamente sensibles, y fácilmente se incomodan y apenan. No les gusta que se discuta su pureza o impureza.

Son muy democráticas, también. Piensan que una palabra es tan buena como la otra, y las palabras mal educadas tan buenas como las educadas, y las incultas tan buenas como las cultas: no hay rangos ni títulos en su sociedad. Tampoco les gusta ser elevadas en el punto de una pluma y examinadas por separado. Se pasean juntas, en enunciados, en párrafos -a veces en páginas enteras a la vez. Odian ser útiles, odian hacer dinero, odian que se les den lecciones en público. En pocas palabras, odian cualquier cosa que les estampe un significado o las confine a una actitud, pues su naturaleza es cambiar.

Quizá esa sea su mayor peculiaridad: su necesidad de cambio. Es porque la verdad que tratan de atrapar tiene muchos tamaños, y la transportan adquiriendo muchos tamaños, corriendo para aquí, luego para allá. Por eso, significan una cosa para una persona, otra cosa para otra persona; son ininteligibles para una generación, directas como una lanza para la siguiente. Y es por esta complejidad, este poder para significar distintas cosas para distintas personas, que sobreviven. Quizás, entonces, una razón por la que no tenemos un gran poeta, novelista o crítico que escriba hoy es que nos negamos a permitir a las palabras su libertad. Las encajamos en un significado, su significado útil, el significado que nos hace llegar al tren, el que nos hace pasar el examen.


El video, completo, es este.


lunes, 8 de abril de 2013

UNO, DOS, TRES, PROBANDO...



Un título nada original para una entrada muy sencilla, pero me pareció apropiado y ya verán el porqué.

Como algunos ya saben, tuve la suerte de ser entrevistada por La Universal Radio el último viernes y fue una experiencia genial. El solo hecho de que me contactaran fue muy emocionante, pero como soy un manojo de nervios, estaba muy preocupada de si podría estar a la altura y no quedarme en blanco, pero no fue así, gracias en gran medida a las personas que estuvieron dándome ánimos todo el tiempo. Ni siquiera los problemas tecnológicos nos impidieron llevar la entrevista a buen puerto, y ahora quiero compartirla con ustedes, ya completa y con mágicos arreglos para corregir algunos molestos sonidos que se dieron durante la transmisión en vivo.

Aquí mi voz, para bien o mal, algunas menciones a personas muy importantes para mí, autores queridos, datos de En busca de un hogar, adelantos de lo que se viene y algunas cosas más que gracias a las preguntas en línea me pusieron en muy bien recibidos apuros, porque pude responder interrogantes a las que quizá no les había dedicado una debida atención.

Dejaré el enlace aquí y también en el sidebar para poder oírla en cualquier momento, y también como un lindo recuerdo, claro.

Gracias a quienes me acompañaron, a las chicas de la radio, a todos. Y, de nuevo, para bien o mal, esta es mi voz.