domingo, 13 de diciembre de 2015

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA: GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ





Esta novela se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del autor. Sin embargo, en García Márquez la dialéctica entre realidad y mito es tan fecunda que eleva el hecho a categoría de metáfora universal sobre la condición humana. Cuando empieza el relato, Santiago Nasar ya está muerto, pues sabe que los hermanos Vicario lo van a matar –de hecho ya lo han matado– para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero la novela concluye en el momento en que Santiago Nasar muere…

Fascinante análisis de la fatalidad y el tiempo cíclico, en esta obra la realidad se metamorfosea en rito, el amor desemboca en tragedia, y los hombres y mujeres se sitúan en las fronteras de la leyenda.



Creo que si exceptuamos la fascinante historia de Cien años de soledad, esta es mi obra favorita de García Márquez, puedo leerla una y otra vez y nunca me canso de ella, siempre encuentro algún detallito que se me escapó en una lectura anterior y me sigo maravillando con la maestría de Gabo. Recuerdo que la leí por primera vez hace ya varios años y cuando terminé el primer párrafo me quedé helada porque nunca hasta entonces me había visto de pronto con un protagonista del que conocía su fin desde el inicio, y qué fin. Como dice la sinopsis, Santiago Nasar ya está muerto, lo sabemos todos, incluso quiénes son los responsables, y muchos datos más que se nos van develando pronto según avanzamos en la lectura de la novela; pero Gabo nos engancha de modo tal, hila tan fino la trama, que no podemos dejar de leer y leer porque pese a saber todo esto, intuimos también que falta mucho por contar, que aún nos faltan datos y que los iremos conociendo en tanto acompañamos a Santiago en su camino a la muerte.


Me parece que Gabo juega un poco aquí con el tema del destino inexorable, ese que persigue al protagonista paso a paso durante toda la historia y del que deseamos que escape de alguna u otra forma, por mucho que sepamos que no hay manera. Cada vez que un personaje duda, que Santiago toma un camino que parece que podría salvarlo de la muerte, que se nos revela un acontecimiento que podría ayudarle de alguna forma... No, no hay salvación para Santiago Nasar, eso está más que claro, de allí el título del libro, pero qué fantástico viaje nos regala Gabo con esta historia que es en cierto modo una novela policíaca en toda regla y que se lee en un suspiro.

Comparto un fragmento de La bendita manía de contar, ese libro acerca del arte de la escritura que reseñé alguna vez en el que García Márquez, en una de sus geniales intervenciones en el taller, nos cuenta algo muy interesante acerca de la forma en que decidió plantear esta novela y por qué lo hizo como lo hizo. Un genio, sin duda.


"Armar la intriga de una novela policíaca es muy fácil, pero desarmarla —o sea, aclarar el misterio—es dificilísimo: uno siempre se queda por debajo de las expectativas. Cuando escribí Crónica de una muerte anunciada, tuve ese problema: al terminar el primer capítulo, me dije: "Humm, ya caí en la trampa de la novela policíaca". Porque en algún momento se dice que al tipo lo van a matar y entonces se crea la duda, que si lo matan, que si no lo matan... Y pensé: "Habrá lectores que se salten capítulos enteros para ver si lo matan o no lo matan, y se me jode la novela, así que lo mejor es cortar por lo sano: lo matan. Ahora, ¿quieres saber cómo lo matan? Entonces tienen que tragarse el libro completo".

martes, 1 de diciembre de 2015

¡NOVEDADES!



Hace un tiempo ya que no vengo por aquí a contarles novedades respecto a mis andanzas escritoriles (de alguna forma tengo que llamarles). En realidad, no recuerdo cuándo fue la última vez que traje alguna novedad, así que seguro ha pasado lo suyo. Bueno, pero heme aquí con algunas cosillas para compartir y todas me hacen bastante ilusión.

Escribir ha sido una compañía constante durante buena parte de mi vida, incluso cuando no lo sabía, pero los últimos meses ha ido un poco más allá y me ha mantenido a flote en momentos muy difíciles; al final es también una suerte de brújula que me ayuda a mantener el rumbo y, también, me trae algunas alegrías, en especial desde que empecé a probar con compartir lo que tanto me gusta hacer. Algunas de esas alegrías ya las conocen y otras se las traigo ahora.




El publicar un libro es genial, un sentimiento muy especial, y lo he venido experimentando desde hace un tiempo ya, pero me faltaba algo, y eso es el ver una de mis novelas en una librería. Ahora, o mejor dicho, en los próximos meses, eso será posible porque gracias a Romantic Ediciones, dos de las novelas que publiqué con ellos podrán encontrarse en las librerías, y eso me tiene muy contenta. La idea de que mis historias, con sus preciosas portadas, estén disponibles para quienes deseen leerlas en papel es alucinante. Quizá resulte un poco más complicado encontrarlas en este lado del charco, pero se podrá, algo más para estar feliz; imagino lo bonitas que se verán en una estantería. En cuanto estén disponibles vendré a dar de alaridos.



Por otra parte, habrá por allí quienes se acuerden de Enlazando el destino, ese thriller romántico que publiqué hace un buen tiempo y que me trajo muchísimas alegrías; incluso algunos buenos amigos bloggers tuvieron la gentileza de leerlo en su momento y compartieron sus impresiones, lo que agradezco mucho. Bueno, estuve dándole vueltas a la idea de probar nuevamente con el género porque lo pasé  muy bien escribiendo esa historia; lo hago con todas, pero el urdir tramas complejas, incluir uno que otro crimen, matar gente y enlazarlo con una historia romántica resultó mucho más divertido de lo esperado. De modo que  me lancé a investigar acerca de ciencia forense, la mafia rusa y surgió esta historia que espero publicar en los primeros meses del año que viene, también con Romantic. Por lo pronto ya tengo la portada, que me parece preciosa (en serio, no es por nada, pero las portadas de la editorial son hermosas). Aquí se las muestro, espero que les guste tanto como a mí.


De modo que en eso estoy, aferrada a las letras y pasándolo bien. Que sí, me muero de nervios acerca de cómo le vaya a cada una de estas nuevas aventuras, pero también tengo muchas ganas de descubrirlo. Gracias por estar siempre allí y hacerme llegar sus ánimos, lo aprecio muchísimo. 



lunes, 23 de noviembre de 2015

SECRETOS EN LA NOCHE: ROWYN OLIVER



Elisabeth Holmes parece una simple debutante, pero lo que nadie sabe es que tras su delicada apariencia se esconde un detective privado que trabaja para las damas de la alta sociedad londinense. Su último encargo es Edward Sinclair, conde de Carlyle, un hombre frío y distante que, como ella, esconde sus secretos en las sombras de la noche. Ambos descubrirán que ninguno es lo que realmente aparenta, aunque ya será tarde para esconder el deseo que despiertan el uno en el otro.



Hace unas semanas me hice con este libro, al que le tenía muchas ganas, por cierto, y lo he pasado genial con él. Quien me conozca sabe que mis géneros favoritos son el histórico y el romance, y si encuentro un libro en que ambos vayan de la mano no puedo estar más contenta. Justo venía de terminar los tres primeros libros de la saga de los Cazadores de sombras, que ya les contaré cómo me fue con ellos y el leer esta novela me vino genial para cambiar de aires lectores, por así decir.

Para empezar, y aquí comentaré algo que por lo general no menciono, pero que en este caso no puedo dejarlo pasar. ¿No es la portada de este libro una preciosidad? Desde que la vi me enamoré de ella y la sinopsis me pareció tan interesante que supe que debía leerla. Además, y ya en plan de gustos personales, el hecho de que la protagonista de la historia tenga aficiones detectivescas y se apellide Holmes fue como un canto de sirena para mí; quien me conozca un poco sabe de mi amor por Sherlock, así que este guiño me hizo mucha ilusión.



Lo que más he disfrutado de la historia, creo, es el hecho de que los protagonistas son dos personajes fuertes, con una personalidad bien trazada y que tienen una vida propia más allá de esa relación amorosa que se va desarrollando según avanza la historia. Ambos saben lo que quieren, lo tienen clarísimo, y actúan en consecuencia, y eso me encanta. Elisabeth es una chica fuera de lo común para la época, por así decir, no solo no le seduce la idea del matrimonio al grado de huir de él tanto como le es posible, sino que tiene un secreto, y es uno grande, en particular para los tiempos que corren; es también una detective con cierto renombre que actúa en las sombras y que se ve un día frente a la obligación de investigar a cierto conde, Edward Sinclair, y digamos que sus descubrimientos se le pueden ir un poco de las manos.

Edward, conde de Carlyle, por otra parte, es también un personaje delicioso con una vida compleja. Es un hombre de su tiempo con las obligaciones y privilegios que su cargo implican, amén de una madre que lo persigue para que se case, lo que no le hace mucha gracia. Pero por otra parte, guarda también algunos secretos, tal y como Elisabeth descubrirá, ya que trabaja para el gobierno como agente secreto, valga la redundancia y desde luego que eso implica también una vida tan peligrosa como interesante.



La relación de los protagonistas es divertida, apasionada, y sobre todo muy sorpresiva porque sus respectivos secretos los ponen en la punta de mira de peligros y unos cuantos malentendidos que le dan mucho juego a la trama y a su historia de amor.

Me ha gustado mucho leer Secretos en la noche, descubrir la historia que se esconde tras la bella portada y conocer al fin la pluma de la autora, que me ha parecido excelente. Muy recomendable para los amantes del género y para quienes quieran disfrutar de una buena historia de amor. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

SI TUVIERA UNA HIJA (POEMA DE SARAH KAY)



Me gusta mucho escuchar las charlas TED porque siempre me encuentro con verdaderas joyas de sabiduría, experiencias de vidas de creativos y personas extraordinarias que comparten sus experiencias de vida y cómo fue que lograron destacar en sus respectivos campos. Si hay un común denominador en todos, esa es la pasión y el amor que sienten por aquello a lo que decidieron dedicarse. Sarah Kay es una joven estadounidense que se enamoró de la poesía, de aquella que puede ser usada como una herramienta educativa y de inspiración. Ella es cofundadora del proyecto V.O.I.C.E, que busca hacer llegar este arte a personas de todos los rincones del mundo para que así puedan expresarse de una forma lúdica y muy real. Al escuchar esta charla que Sarah dio hace no mucho tiempo, quedé fascinada con su talento, con las experiencias que comparte, y quiero a mi vez hacérselos llegar a ustedes, por eso les dejo los videos al final de este post, son dos, no suman ni media hora y valen cada segundo. Pero sobre todo me gustaría que conozcan, si no lo han leído o escuchado antes, el precioso poema con el que abre la charla, "Si tuviera una hija"; es sencillamente precioso, muy emotivo y no puedo pensar que haya una persona en el mundo que no se sienta identificada con estas palabras. Lo transcribo para ustedes, y espero lo disfruten tanto como yo y que, si se animan, puedan ver luego la charla completa.



Si tuviera una hija, en vez de mamá le diría que me llamara “Punto B”, porque de esa manera sabría que no importa lo que pase, al menos, siempre podría encontrar su camino hacia mí.  Si tuviera una hija le pintaría los sistemas solares en las palmas de sus manos, para que tenga que aprender primero todo el universo antes que pueda decir, “Oh, conozco eso como la palma de mi mano”.  

Y ella va a aprender que esta vida te golpeará duro en la cara, esperará que te repongas sólo para patearte el estómago después. Pero quedarte sin aire es la única forma de recordarle a tus pulmones lo mucho que les gusta el sabor del aire, y que hay heridas que no pueden curarse con tiritas o poesía.  Entonces cuando ella comprenda que la Mujer Maravilla no vendrá, me aseguraré que sepa que no tiene que llevar la capa ella sola porque no importa cuán ancho extiendas tus dedos, tus manos siempre serán muy pequeñas para abarcar todo el dolor que quieres curar. Créanme, lo he intentado. 

“Y, corazón mío”, voy a decirle, no lleves la nariz tan levantada en el aire. Conozco ese truco; lo hice millones de veces. Sólo estás oliendo el humo para poder seguir el camino de regreso a una casa en llamas, para poder encontrar al chico que perdió todo en el fuego para ver si puedes salvarlo. O bien encontrar al chico que comenzó el incendio, para ver si puedes cambiarlo” Pero sé que ella lo hará de todos modos, por eso siempre tendré cerca una ración extra de chocolate y botas de lluvia, porque no hay angustia que el chocolate no pueda curar. Bueno si, hay algunas angustias que el chocolate no puede curar. Pero para eso están las botas de lluvia. Porque si la dejas, la lluvia se lo lleva todo. 

Quiero que ella mire el mundo a través del fondo de vidrio de un barco, que a través de un microscopio mire las galaxias que existen en ese puntito que es la mente humana porque esa es la forma en que mi mamá me enseñó que habrá días como esté y días como aquel.  Días en que abres tus manos para atrapar y terminas sólo con moretones y ampollas en los dedos;  días en que sales de la cabina telefónica y tratas de volar y las mismas personas que quieres salvar son los que están pisando tu capa;  días en que tus botas se llenarán de agua, y estarás desilusionada hasta las rodillas.  Y serán precisamente esos días en los que tendrás más razones para dar las gracias. Porque no hay nada más hermoso que la forma en que el océano se niega a dejar de besar la costa, no importa cuántas veces se aleja.  

Pondrás tu viento en ganar algo, en perder algo. Pondrás tu estrella en comenzar una y otra vez. Y no importa cuántas minas estallen en un minuto, asegúrate que tu mente aterrice en la belleza de este raro lugar llamado vida.  Y si, si, en una escala de uno a exceso de confianza, soy bastante ingenua. Pero quiero que ella sepa que este mundo está hecho de azúcar. Puede derrumbarse fácilmente, pero no tengas miedo de sacar la lengua y saborearlo. “Cariño”, voy a decirle, “recuerda que tu mamá se preocupa y tu papá es un luchador, y tú eres la niña con manos pequeñas y ojos grandes quien nunca se cansa de pedir más”.  Recuerda que las cosas buenas vienen de a tres, y las cosas malas también. Y siempre discúlpate cuando hayas hecho algo mal. Pero nunca te disculpes por la forma en que tus ojos se niegan dejar de brillar. Tu voz es pequeña, pero nunca dejes de cantar. Y cuando finalmente la tristeza te embargue, cuando el odio y la guerra se deslicen bajo tu puerta y te ofrezcan folletos en las esquinas de cinismo y derrota, les dices, sin dejar de sonreír: “Deberíais conocer a mi Madre.”




domingo, 25 de octubre de 2015

NUNCA JUZGUES A UNA DAMA POR SU APARIENCIA: SARAH MACLEAN



Es la mujer más poderosa de Gran Bretaña. Una reina del Londres clandestino… Pero nadie puede saberlo.

Él es el único hombre lo suficientemente inteligente como para descubrir la verdad. Poniendo en riesgo todo lo que ella posee… Incluido su corazón.

Durante el día ella es Lady Georgiana, hermana de un duque, arruinada antes de su presentación en sociedad con el mayor de los escándalos. Pero la verdad es mucho más impactante –en las callejuelas más oscuras de Londres, ella es Chase, el misterioso y desconocido fundador del antro de juego más legendario de la ciudad. Durante años, su doble identidad no ha sido descubierta… hasta ahora.

Inteligente, resuelto y apuesto como el demonio, Duncan West está intrigado por la hermosa y arruinada mujer que está, de alguna manera, conectada con un mundo de oscuridad y pecado. Duncan sabe que ella es más de lo que aparenta y jura descubrir todos los secretos de Georgiana, dejando al descubierto su pasado, amenazando su presente y arriesgando todo lo que ella aprecia… incluido su corazón.



Al fin he leído el último libro de la saga escrita por Sarah MacLean y puedo decir que ha sido lo que esperaba, y más. A veces, cuando esperamos la continuación de una historia con muchas ganas, como ha sido el caso con esta, sucede que las expectativas superan con mucho al resultado final, pero por suerte he quedado muy contenta con el cierre de esta saga tan bonita. 

Ahora, como un consejo, si aún no has leído la saga y piensas hacerlo, tal vez sea buena idea leer la sinopsis por encima y saltarte esta reseña, pero si como yo sabes lo que te espera en este libro, o tal vez no te molesta ir avisado, entonces te invito a conocer mi opinión.

Cada uno de los libros que componen esta saga es protagonizado por un miembro del club de juego conocido como El Ángel Caído, una aventura empresarial, digamos, montada por cuatro socios con varias cosas en común, en particular el hecho de esconder algunos secretos y tener excelentes motivos para ir en contra de todo lo que la sociedad en la que viven considera "correcto". Cada personaje es genial, todos tienen un pasado complejo y muy rico que está bien planteado y que le da sentido a sus acciones; pero sin duda mi favorito, y del que deseaba saber más, es Chase, y lo he pasado muy bien conociendo su historia.



Chase, como la sinopsis revela y como saben quienes han leído los libros, es el socio principal, quien tuvo la genial idea de fundar el club y convertirse, junto a sus socios y amigos en los hombres más poderosos de Londres, no solo por su cuantiosa fortuna, sino sobre todo por el conocimiento de los más jugosos secretos de los asociados del club. Pero, aunque no es un pero en toda regla, sino a mi parecer un plus, Chase no es lo que parece, empezando por su género. Chase es en realidad lady Georgiana, hermana de un poderoso duque que, siendo muy joven, cometió lo que en aquella época se llamaría un desliz, uno de los grandes, digamos, porque se convirtió en madre soltera, y en una sociedad como la victoriana, eso era poco menos que el suicidio social. Pero Georgiana nunca se dejó abatir por la situación y, por el contrario, decidió que le importaba más bien poco lo que otros pensaran y se lanzó a adquirir poder y dinero como el miembro fundador y más astuto de El Ángel Caído. Pero su niña empieza a crecer y es entonces cuando decide que tal vez sea el momento para hacer un sacrificio y buscar la estabilidad y el respeto que hasta entonces le son vedadas en la sociedad por su pasado. 

Y por otra parte tenemos a Duncan West, personaje del que ya habíamos atisbado un poco gracias a los anteriores libros. Ahora, tenía muchos deseos de conocerlo porque era evidente que se convertiría en la contra parte romántica de Chase, o Giorgiana, bueno, y siendo esta un personaje tan interesante, me preguntaba si estaría a la altura. Y lo ha estado, sin duda, porque me ha parecido un personaje delicioso y muy rico. Porque, si la mujer en la que estás interesado guarda un secreto del tamaño de una catedral, ¿qué hace uno? Pues esconder otro que equivale a El Vaticano. Y sí, cada uno tiene su propio esqueleto en el armario, por no decir un osario, y es en el desarrollo de su relación que los vamos conociendo a profundidad, en especial el de Duncan. Él, hombre listo e íntegro donde los haya, también puede jugar sucio, lo que le viene de perlas porque sin duda a Georgiana no le va nada bien el juego limpio. En un inicio se presentan como aliados, porque Duncan, aprovechándose de su poder mediático, decide ayudar a Georgiana para que logre "limpiar" su reputación y encontrar el marido que busca para asegurar un mejor futuro a su hija, mientras que ella le ofrece cierta ayuda en nombre del todo poderoso y poco presto a mostrarse Chase, a fin de librarse de un enemigo bastante peligroso. Desde luego, la atracción está latente desde el primer momento y vamos viendo cómo esta se desarrolla y termina convirtiéndose en algo más poderoso, pero no por ello menos peligroso considerando los secretos de cada uno y todo lo que tienen que perder si dan un paso en falso.

Entre intrigas a diestra y siniestra, la frescura y el sentido del humor que tan bien domina MacLean, esta novela se me ha pasado en un suspiro y me ha dejado con una sensación muy agradable; me atrevería a decir que esta saga ha pasado a formar parte de mis favoritas y sus personajes en buenos amigos. Sin duda una lectura muy recomendable para los amantes del género y para quien le provoque leer una buena novela romántica que les asegure momentos muy divertidos. 

domingo, 11 de octubre de 2015

REVIVAL: STEPHEN KING



Octubre de 1962. En una pequeña localidad de Nueva Inglaterra la sombra de un hombre se cierne sobre un niño que juega ensimismado con sus soldaditos. Cuando Jamie Morton levanta la vista, ve una figura imponente. Se trata de Charles Jacobs, el nuevo pastor, con quien pronto establecerá un estrecho vínculo basado en su fascinación por los experimentos con electricidad.

Varias décadas más tarde, Jamie ha caído en las drogas y lleva una vida nómada tocando la guitarra para diferentes bandas por bares de todo el país. Entonces vuelve a cruzarse con Jacobs -dedicado ahora al espectáculo y a crear deslumbrantes «retratos de luz»-, y este encuentro tendrá importantes consecuencias para ambos. Su vínculo se convertirá en un pacto más allá incluso del ideado por el Diablo, y Jamie descubrirá que «renacer» puede tener más de un significado.

Esta inquietante novela, que se extiende a lo largo de cinco décadas, muestra uno de los más terroríficos finales que Stephen King haya escrito jamás. Es una obra de arte del maestro de contar historias de nuestro tiempo, en la tradición de Hawthorne, Melville o Poe.



Stephen King es uno de los autores a quienes, sin considerar entre mis favoritos, respeto enormemente. Por su extraordinaria imaginación, claro, y su capacidad de volcarla en el papel, pero sobre todo por su gran compromiso con la escritura; cada vez que puedo y me provoca, que es bastante seguido, le doy una hojeada a su maravilloso Mientras escribo, que siempre me sirve de revitalizante, por decirle de alguna forma. 

En Revival se nos deja claro por qué King es considerado como uno de los grandes narradores de nuestro tiempo; su talento para contar historias y hacerlas llegar al lector es impresionante. En esta novela, que me parece de las mejores que nos ha ofrecido en los últimos años sin ser quizá el mejor de sus trabajos, recurre nuevamente a ese terror psicológico que se le da tan bien. La historia empieza con un planteamiento sencillo, un pequeño niño, Jamie Morton, juega con los soldaditos que le ha obsequiado su hermana mayor y es entonces que aparece en su vida a quien se referirá como "su quinto en discordia", ese personaje que, sin esperarlo, se convierte en parte vital de su existencia. Cuando Jamie conoce a Charlie Jacobs, el nuevo pastor, le simpatiza de inmediato, lo mismo que a toda su familia, y él también se convierte en objeto de su cariño. Charlie es un buen hombre con esposa, hijo, y una tremenda afición por todo lo relacionado con la electricidad y sus misterios. 



Infortunadamente, la desgracia hace que Charlie desaparezca de la vida de la familia Morton, y no vuelve a aparecer hasta muchos años después, cuando Jamie es ya un adulto con una carga emocional muy pesada y está necesitado de ayuda aún cuando no sepa cómo pedirla o esté dispuesto a hacerlo. Entonces Charlie, que ha dejado la labor pastoral descontento con la religión, le ofrece una mano, pero no es una mano desinteresada, debería decir, porque Charlie ha cambiado mucho y su propia tragedia lo ha llevado a explorar en peligrosos experimentos en busca de respuestas que, tal vez, si las conociera, desistiría de investigar.

Algo interesante aquí es que King explora de forma muy inteligente en la forma en que los seres humanos reaccionamos frente a las pérdidas y las tragedias, mostrándonos ambas caras de la moneda. En mi experiencia, sé que hay pocas cosas más duras en la vida de un creyente que perder a un ser amado de forma brusca y ver desaparecer al mismo tiempo la fe; es una experiencia desoladora y no es extraño que en casos como ese te encuentres perdido y sin saber qué hacer. Entonces quedan dos opciones; o aprendes a sobrellevar el dolor y continúas aferrándote a la vida tal y como hace Jamie, por muy presentes que estén las ausencias, o haces como Charlie, que se solaza en la pena y se ciega a aquello que está fuera de su alcance aún cuando sabe que continuar con esa senda solo lo terminará destruyendo.

En esta novela de King no solo estamos ante hechos que pueden parecer sobrenaturales, los que me han provocado más de un sobresalto, todo hay que decir, sino que también estamos frente a un retrato de humanidad y de cómo la vida se impone a todo, de una forma u otra, aún sobre el dolor. Obviamente, es un libro que me ha gustado mucho y que recomiendo a ciegas, estoy segura de que, más allá de sus géneros favoritos, cualquier lector amante de las buenas historias podrá disfrutarlo.






Creo que la mayor parte de la gente que ha sufrido grandes pérdidas en la vida- grandes tragedias- llega a una encrucijada. Quizá no en el primer momento, pero sí cuando la conmoción se desvanece. A veces unos meses después, a veces unos años. Esas personas o bien se expanden como resultado de su experiencia, o bien se contraen.

martes, 6 de octubre de 2015

LOS DULCES AÑOS: LAVYRLE SPENCER



Cuando Linnea llega a Alamo no imagina que aquel hombre irritado que la recibe en la estación de tren se convertirá en su gran amor. Con sólo dieciocho años, la vehemente y alegre Linnea es la nueva profesora y está decidida a conquistar un lugar en la familia que la alberga, así como dentro de la comunidad.

Theodore es un granjero de treinta y cuatro años que vive con su madre y su hijo de dieciséis años. Al igual que los demás granjeros, Teddy se ocupa fundamentalmente de la cosecha y cuando Linnea llega a vivir a su casa, se siente invadido e irritado porque la joven no respeta las reglas tácitas de la comunidad.

Lentamente, en medio de las tareas cotidianas, surge entre ellos un amor profundo. Atemorizado por la diferencia de edad entre ambos, Teddy intenta alejarse de Linnea. Pero ella está dispuesta a aceptar el desafío porque sabe que él es su destino.



Me puse un reto a inicios de este año, además de los organizados por algunos blogs a los que me sumé. Este es uno personal, y se trata de leer a las grandes autoras de la romántica, todas las que siempre me han recomendado, pero que por un motivo u otro nunca había leído. Creo que no voy mal, he tachado a varias pendientes de la lista y hasta ahora puedo decir que he tenido mis aciertos y que me he llevado uno que otro chasco; siendo en su mayoría de los primeros, gracias al cielo. En su momento sumé a Flores en la tormenta de Laura Kinsale a la categoría de libros favoritos, y solo por eso este reto ha valido la pena. Ahora vengo a hablar de otro título que si bien no creo que vaya a ir a esa lista, que es reducida y un tanto exigente, todo hay que decirlo, definitivamente se hace un buen lugar entre los mejores libros que he leído este año.

El planteamiento de la novela en sí puede no ser del todo original, pero la verdad es que cada vez que escucho, leo, o incluso pienso eso de una historia, me recuerdo que en la literatura, al menos para mí y en su mayoría, lo importante no es tanto qué cuentas sino cómo lo haces y aquí la señora Spencer se ha lucido. Partiendo de un romance que puede parecer común; una joven mujer que empieza una nueva vida en un lugar que le es del todo ajeno, conoce a un hombre un poco malgeniado, o que parece serlo y ambos se enamoran, la autora nos lleva por un viaje alucinante por una época muy interesante de la historia en un lugar del que he leído poco, como es la zona rural de Dakota del Norte. 



Si soy del todo sincera, siento que no he sido del todo conquistada por el romance de Linnea y Teddy en sí, como por las historias de vida que Spencer ha narrado a lo largo de las páginas, porque ella intercala el romance con el día a día, y estamos hablando de un tiempo y contexto social muy complicado. Spencer nos lleva a conocer a hombres y mujeres cuya mayor aspiración,  en el mejor de los casos, es simplemente sobrevivir, y es que entonces resultaba casi utópico esperar más. El trabajo duro, las pérdidas constantes, vivir de la tierra y  verse a veces sobrepasados por las desgracias eran el pan de cada día; pero pese a ello, siempre había lugar para una alegría, un baile al final de un largo día de trabajo, una cena caliente frente a la chimenea, la ilusión de un nuevo amor... Y eso es lo que viven nuestros protagonistas y los secundarios, que están también muy bien retratados. La diferencia de edades, por otra parte, me ha resultado también muy interesante, y lejos de espantarme, me ha parecido algo que vale mucho la pena explorar, y que bien hecho, como en este caso, puede dar resultados fabulosos. Este no es un romance del todo almibarado, por así decir, sino realista y muy humano, con unos cuantos encontronazos, declaraciones arrancadas no siempre con el mejor de los ánimos, y sobre todo con mucho amor, de ese real que al fin de cuentas es el único que vale la pena.

La vida es compleja y no siempre justa, y eso es algo que Lavyrle Spencer retrata de forma perfecta en esta historia, pero también es hermosa e, incluso en los peores momentos, nos da motivos de alegría, y eso también lo tenemos aquí, de modo que recomiendo esta historia tanto para quienes son amantes de la romántica como para quienes se acercan del género de vez en cuando; seguro que no los decepcionará.