martes, 5 de agosto de 2014

ETHAN FROME: EDITH WHARTON



En el pueblo de Starkfield un joven ingeniero permanece  durante el invierno por cuestiones de trabajo. La vida allí no es muy entretenida y no hay mucho que hacer pero cuando una mañana nota la presencia de un hombre llamado Ethan Frome enseguida se interesa por este misterioso personaje que acude diariamente a la oficina de correos.

La gente del pueblo no le ofrece demasiada información acerca de su vida con lo cual su interés aumenta pero una noche, durante una gran tormenta tendrá su gran oportunidad para conocerle mejor. Y es que se ve obligado por el temporal a refugiarse en la mismísima casa de Ethan Frome donde comenzará a conocer su historia.

Durante la noche se les ofrecerán todos los detalles de cómo estando casado Ethan Frome se enamoró de otra persona y en qué medida estará esto relacionado con un gran accidente que le deformó el cuerpo. Una historia de amor imposible que sus protagonistas vivieron de forma oculta.



En cuanto vi este libro me lo llevé a casa sin detenerme siquiera a leer la contraportada; bastó ver el nombre de la autora para saber que debía leerlo. Y es que me pasa algo curioso con Edith Wharton; le tengo una fe tremenda que me inspiran muy pocos autores, lo que no deja de ser un mérito especial considerando que solo he leído dos de sus obras; La edad de la inocencia, quizá la más conocida, y ese magnífico ensayo llamado Construir una novela, que en su momento reseñé y conservo como  libro de cabecera.

Al leer la sinopsis, supongo que no se puede dejar de pensar, al menos por un instante, que la trama no tiene mucho de original, que un oscuro triángulo amoroso puede parecer moneda corriente y te preguntas qué es eso especial que ofrece Edith Wharton al contarnos la historia de Ethan Frome. Para empezar, algo que me gusta mucho de Wharton es que parecía sentir la necesidad de hacer llegar al lector la fibra más sensible de su particular talento como narradora sin por ello perder la objetividad para con sus historias y personajes; tenía tan claro su rol como escritora y disfrutaba tanto haciéndolo que es imposible no percibirlo, y eso se agradece. Ella nos presenta a un primer personaje, un joven ingeniero de paso en el condado imaginario de Starkfield, en Nueva Inglaterra, que un poco aburrido por la poca actividad del lugar en pleno y terrible invierno, siente una tremenda curiosidad por un personaje al que ve pasar cada día a la misma hora por la oficina de correos; Ethan Frome. Este granjero, muy pobre y a todas luces atormentado que apenas muestra algún gesto cordial con quienes le rodean, arrastra las secuelas de un espantoso accidente. Entonces, el joven ingeniero no resiste la tentación de indagar acerca de él, pero los residentes del pueblo no desean darle razón del tema, y quiere la fortuna que en un momento deba contratar los servicios de Frome para que le lleve a algunos lugares para visitar por su trabajo, hasta que en uno de aquellos viajes se ven en la necesidad de refugiarse de una tormenta en la casa del granjero. Y es entonces cuando empezamos a conocer la historia de este enigmático personaje.



A partir de aquí, Wharton nos presenta Ethan Frome por medio de una narración en tercera persona, cuando la desgracia ya le había golpeado con la pérdida de sus padres en horribles circunstancias y le había obligado a abandonar sus sueños de ser ingeniero y dedicar su vida a la sacrificada jornada del campo. Pero las desgracias no han terminado para el protagonista, porque se ve de pronto en medio de un delicado triángulo amoroso junto a su esposa Zeena, una mujer enferma, un poco amargada y con quien apenas puede comunicarse, y la joven sobrina de esta, Mattie, que llega para ayudar en las labores de la granja, pero cuyo carácter alegre y abierto termina conquistando a Ethan. Lo más interesante de esta situación tan complicada es que casi todo lo que ocurre se desarrolla a nuestros ojos por medio de lo que Ethan comparte, porque conocemos sus sentimientos, pero lo relacionado con Zeena o Mattie, es tan sutil, se nos presenta en forma de miradas, frases lanzadas al aire con un significado escondido y tan difíciles a veces de interpretar, que no puedes evitar sentir que estás perdiendo de algo, amén de esa atmósfera de tragedia que está siempre presente. Además, sabes que algo malo se avecina, pero no puedes adivinar cuándo o en qué circunstancias ocurrirá, lo que te deja con una sensación de inquietud durante toda la novela. 

El final es sorprendente, de esos que te dejan en shock total y que tardas un poco en asimilar; pero tiene un significado muy lógico que nos recuerda lo difícil que es la vida y cuán complejos somos los seres humanos. Si aún no se han animado con esta fantástica autora, los animo a darle una oportunidad; este libro en particular es muy corto y nos le defraudará en lo absoluto.





"Siempre había sido más sensible al encanto de la belleza natural que la gente que le rodeaba. Sus estudios inconclusos habían moldeado esa sensibilidad y, hasta en los momentos de mayor desdicha, el campo y el hielo le hablaban con persuasión profunda y convincente. Pero la emoción había sido hasta entonces como un dolor silencioso que velaba de tristeza la belleza que evocaba.”

miércoles, 30 de julio de 2014

LA PROMETIDA DEL DUQUE: JULIA QUINN



Amelia Willoughby ha estado prometida al duque de Wyndham toda su vida. De hecho, habían pasado apenas seis meses de su nacimiento cuando se firmaron los papeles y se celebró el pacto que la convertiría en duquesa. Desde entonces, no ha hecho más que esperar a que Thomas Cavendish, el distante, glacial y arrogante duque, de cida por fin tomarla por esposa. Aunque Amelia sospecha que el duque tiene otros asuntos en mente, y que sus planes matrimoniales tal vez se posterguen indefinidamente. Y justo cuando Thomas empieza a pensar que ya ha llegado la hora de asentarse y a la vez se da cuenta de la belleza de su prometida, aparece, como caído del cielo, su primo, a quien todos creían desaparecido y que tal vez sea el verdadero Cavendish, único aspirante legítimo al ducado. Claro que si Thomas no es el duque, entonces Amelia, que cada día se parece más a la mujer de sus sueños, no es su prometida, aunque todas las fibras de su ser opinen lo contrario.



En la reciente edición de la Feria del libro de mi ciudad, tuve la oportunidad de hacerme con un buen botín de fantásticos libros, entre ellos algunos de algunas autoras del género romántico a las que disfruto siempre leer, como Jo Beverly y Julia Quinn. De esta última, en realidad, solo he leído los libros que conforman la saga de la familia Bridgerton, pero ya que estos son siete, diría que no ha sido poco, y en verdad lo he pasado genial con ellos. Así que cuando vi La prometida del duque, del que ya había leído algunas reseñas positivas, no dudé en llevármelo a casa.

La premisa de la que parte el libro es bastante interesante y fuera de lo que por lo general se ve en este tipo de historias. Los protagonistas se conocen y están destinados a casarse, pero a ninguno le entusiasma mucho la idea y tienen buenas razones para ello; los comprometieron sin preguntarles su opinión y actúan de acuerdo a lo que se espera de ellos, pero sin profundizar demasiado en su relación. Pero, porque siempre hay un pero en toda historia que marca el inicio del conflicto principal, se empiezan a suceder una serie de acontecimientos que les obligan a tratarse un poco más y darse cuenta de que no son tan indiferentes el uno al otro como les gusta aparentar. En realidad, ambos protagonistas se salen un poco del molde, ella independiente, lista y bastante decidida, y él algo más noble y abierto a apreciar las virtudes de los demás, puntos que por lo general no se exploran  mucho en los personajes masculinos de este tipo de historias.

Hasta allí todo bien porque si los protagonistas se atraen y de por sí ya están comprometidos en matrimonio, ¿qué podría salir mal? Pues que el duque resulte no siendo el duque, por lo que Amelia, nuestra protagonista, podría terminar casándose con quien resulte serlo, le guste o no...

En medio de este enredo de situaciones, con el excelente sentido del humor de Julia Quinn, y su estilo narración tan ágil, nos encontramos con una historia muy divertida, que se lee en un suspiro y que asegura un muy buen rato. 

Muy recomendable. 


sábado, 19 de julio de 2014

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE ROBERT MCKEE



Robert Mckee es un guionista estadounidense que imparte cursos de escritura de guión cinematográfico con bastante éxito y es muy reconocido entre sus colegas y aspirantes a guionistas. Navegando por la red, encontré estos mandamientos para escritores que me parecieron muy curiosos, y me gustaría compartirlos con ustedes; espero que los encuentren tan interesantes como yo.



PRIMERO

No le quitarás de las manos la crisis/el clímax al protagonista. Mandamiento anti deus "ex machina".

SEGUNDO

No le facilitarás la vida al protagonista. En un argumento nada progresa si no es a través del conflicto.



TERCERO

No harás una exposición porque sí. Dramatízala. Utilízala para girar el final de una escena, para favorecer al conflicto.

CUARTO

No utilizarás falsos misterios ni sorpresas fáciles. No escondas nada importante que sepa el protagonista. Mantennos al nivel del héroe. Que sepamos lo que él/ella sabe.



QUINTO

Respetarás a tu público. Mandamiento antimercenario.

SEXTO

Conocerás tu mundo como Dios conoce éste. Mandamiento pro-investigación.



SÉPTIMO

No complicarás con nuevos elementos ya que la complejidad de los que dispones es mejor. No multipliques las complicaciones en un solo nivel. Utiliza las tres: intra-personal, interpersonal, extra-personal.

OCTAVO

Llevarás las situaciones al límite, negando las negaciones, llevando a los personajes hasta los extremos y la profundidad más lejanos del conflicto imaginables dentro del propio espectro de probabilidades del argumento.




NOVENO

No escribirás con evidencia.

DÉCIMO

Reescribirás.

sábado, 28 de junio de 2014

"¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?" Charles Bukowski



Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

jueves, 19 de junio de 2014

BAJO LA MISMA ESTRELLA: JOHN GREEN



A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescentes,  pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora.

Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel -conocer a su escritor favorito-, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura  contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal  vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme rompecabezas del que forman parte...




Me resistí durante mucho tiempo a leer este libro; no porque no lo encontrara interesante, sino porque el tema que toca es duro, y muy doloroso; pero luego de que saliera la película y ante tantas recomendaciones me dije que era un buen momento para animarme con él y poder opinar con conocimiento. Al ser tan cortito, o al menos así me lo ha parecido, no ha durado más de dos días y puedo decir que visto como un todo es muy bueno.

Menciono lo de "visto como un todo" porque hay aspectos que no me han convencido o con los que no he llegado a sentir una afinidad especial, lo que es un tema estrictamente personal; todos no percibimos las cosas de la misma forma ni se nos toca la fibra sensible de acuerdo a normas. Confieso que el hecho de que sea una historia juvenil me tenía un poco nerviosa porque no es un género que acostumbre leer y honestamente los amores adolescentes me resultan un poco pesados; será que fui una adolescente peculiar y tengo problemas para sentir empatía por ciertos aspectos de relaciones que no encuentro del todo maduras. Sin embargo, pronto pude dejar estas preocupaciones de lado porque aunque se hable mucho acerca de la importancia del amor en esta novela, en verdad creo que ocupa un lugar preponderante, sí, pero no referido a un amor romántico tal y como se acostumbra idealizar.



La relación entre nuestra protagonista, Hazel, y Augustus, ese muchacho salido de la nada que marca su vida de forma tan especial, tiene un tinte de amistad entrañable que me conmovió mucho; son dos almas nobles, sufridas, que se resisten a ese destino cruel que les ha tocado en suerte, que no lo aceptan y que buscan refugio el uno en el otro porque se entienden y comparten una humanidad admirable. Ese es, a mi parecer, el mejor amor que puede encontrar una persona en su vida. 

La relación de Hazel con su entorno, la forma en que vive su enfermedad, su sentido del humor tan negro y delicioso... eso es lo que más me ha gustado del libro. El autor trata con agilidad y sin rebuscamientos un tema que golpea, con el que cualquiera de nosotros puede sentirse identificado, y creo que en cierta forma educa. Lo digo porque a pesar de que el cáncer es una enfermedad de la que se sabe mucho a nivel técnico, a veces dejamos de lado el tema humano de la misma; lo que pueden sentir quienes la padecen, la lucha de los familiares por mantenerse a flote, las muchas ideas equivocadas e idealizadas que tenemos acerca del tema; en fin, Green no se deja nada y nos retrata una historia conmovedora y al mismo tiempo divertida, por contradictorio que pueda parecer. 



En conclusión, recomiendo mucho esta historia, creo más allá de géneros favoritos, edades, o intereses, todo el mundo puede apreciarla y aprender algo de ella. 

lunes, 9 de junio de 2014

EL GENIO DE LA CREATIVIDAD



Les he hablado acerca de El club de las escritoras de la pluma azul, un espacio en el que diversas autoras reflexionamos acerca de muchos aspectos relacionados con la escritura. Pueden encontrar entradas respecto al proceso de publicación, el papel que juegan las editoriales en la actualidad, el proceso creativo... en fin, una serie de temas interesantes. Hace unas semanas, me tocó el turno de preparar una entrada, y se me ocurrió que podría tratar acerca de algo que con frecuencia menciono por aquí, la creatividad al escribir y cuán profundo puede ser este proceso para el autor. Ahora quiero compartir ese texto con ustedes por aquí, en gran medida porque fue inspirado por una charla fascinante dada en TED por la autora Elizabeth Gilbert que en su momento me encantó y que creo cuenta con una lucidez maravillosa. 

Elizabeth Gilbert es una autora estadounidense que ha escrito novelas, ensayos, cuentos, entre otros; sin embargo, el libro que la catapultó a la fama, y que si no han leído, sin duda han oído hablar de él, o visto la adaptación cinematográfica, es Come, reza, ama, ese súper Best Seller que aún hoy está tan bien considerado. Bien, Elizabeth dio una charla TED en agosto del 2012 en la que explora el proceso creativo y comparte una serie de preguntas que como autora se ha hecho muchas veces, en especial luego del éxito de su novela.

Voy a dejarles el video subtitulado de la charla para que lo vean si así lo desean, se los recomiendo mucho; son apenas veinte minutos que se pasan volando y es una delicia escucharla, pero antes de eso quiero compartir algunas de las cosas que  he absorbido y procesado de él y que espero les impacten tanto como a mí.



Elizabeth empieza esta charla presentándose como escritora y reconociendo que esta actividad es el gran amor de su vida, así como el hecho de que el tremendo éxito que tuvo su novela Come, reza, ama, causó un gran impacto en su vida, ya que se vio de pronto en un momento crítico que habrán experimentado todos aquellos creadores que de pronto conocen un éxito en parte inesperado. En este punto es imposible no preguntarse: "¿Y ahora qué?" ¿Cómo enfrentar el proceso creativo con bríos si todo el mundo te dice que  posiblemente no puedas escribir algo mejor que lo ya conocido? ¿Da miedo? O si aún no has conocido el éxito propiamente dicho, ¿acaso todos los que decidimos escribir no nos enfrentamos al temor de dar ese paso tan decisivo en nuestras vidas? Nunca he estado en el lugar de Elizabeth, no tengo ni idea de si ocurra alguna vez, pero tengo algo claro, y es que el miedo es bueno. El miedo te mantiene vivo, despierto, y de alguna forma te recuerda que no estás por encima de nada ni nadie; te hace más humano que nunca.

Y es respecto a la humanidad del escritor que Elizabeth explora un tema  muy interesante y que da título a su charla, porque se refiere con frecuencia a ese "genio de la creatividad". En la antigüedad, se consideraba que el proceso creativo no pertenecía tan solo al ser humano; el pintor, escritor, compositor, etc, dependía de demonios, como se les llamaba en Grecia, o genios, lo que prefiero, como les llamaban los romanos. Estos entes, por llamarles de alguna forma, influían en el creador de tal forma que el proceso podía considerarse  un trabajo compartido, y la idea es brillante. Y es una verdadera lástima que con el pasar de los siglos se haya perdido esta noción, porque como menciona Elizabeth en su charla, de un tiempo a esta parte el escritor adopta una actitud de ente omnisciente que lo convierte en esclavo de su genio, ese que en realidad debería ser un compañero al cual apelar cuando lo necesitamos, acogerlo a fin de ir de la mano durante el proceso de creación.



Ojo, no digo que un escritor deba quedarse cruzado de brazos frente al computador esperando que un duende, elfo o cualquier otra criatura sobrenatural se presente ante nosotros y nos haga el trabajo mientras tomamos una siesta; nada de eso. Soy una ferviente creyente de las palabras de Stephen King respecto a que el proceso de escritura es un trabajo arduo que requiere disciplina y buenos nervios. Sin embargo, la idea de quitarle solemnidad a una actividad que requiere tanto de nosotros; nuestra mente, corazón, sin contar la gran carga emocional que implica, en verdad tranquiliza y nos confiere cierta libertad para escribir sin esa excesiva presión que a la larga puede lastimarnos tanto como a nuestra obra.

Al final, la escritura es un trabajo de por vida, no existe una edad de jubilación; es algo que forma parte de nosotros y lo hará hasta el último aliento, así que el poder vivir esta experiencia con alegría, desenfado, amor, y sobre todo, compromiso, es realmente una oportunidad que todos debemos estar dispuestos a aceptar y celebrar sin permitir que jamás se convierta en una carga.

Bueno, dejo de hablar, o escribir, y comparto el video. En serio, si pueden verlo en algún momento, no dejen de hacerlo, estoy segura de que lo amarán. Siéntanse libres de callar la música o llevarse el enlace y darle una mirada cuando lo prefieran, pero no se lo pierdan, es fantástico.


lunes, 2 de junio de 2014

DIME QUIÉN SOY: JULIA NAVARRO



Un periodista recibe una propuesta para investigar la azarosa vida de su bisabuela, una mujer de la que sólo se sabe que huyó de España abandonando a su marido y a su hijo poco antes de que estallara la Guerra Civil. Para rescatarla del olvido deberá reconstruir su historia desde los cimientos, siguiendo los pasos de su biografía y encajando, una a una, todas las piezas del inmenso y extraordinario puzzle de su existencia.

Marcada por los hombres que pasaron por su vida -el empresario Santiago Carranza, el revolucionario Pierre Comte, el periodista estadounidense Albert James y el médico militar vinculado al nazismo Max von Schumann-, la vida de Amelia Garayoa es la de una mujer que aprendió que en la vida no se puede volver sobre el pasado para deshacerlo. Desde la España republicana hasta la caída del Muro de Berlín, pasando por la Segunda Guerra mundial y los oscuros años de la Guerra fría, esta burguesa y revolucionaria, esposa y amante, espía y asesina, actuará siempre de acuerdo a sus principios, enfrentándose a todo y cometiendo errores que no terminará nunca de pagar.

Memoria de un siglo convulso, caracterizado por la barbarie de los totalitarismos, esta obra es una vuelta de tuerca en la trayectoria de una de nuestras novelistas más internacionales. Dime quién soy sorprende por su dramatismo e instrospección, por su intriga y por sus emociones a flor de piel. Una aventura desgarradora y cautivadora que tiene unos personajes excepcionalmente perfilados y literariamente inolvidables.

La esperada nueva novela de Julia Navarro es el magnífico retrato de quienes vivieron intensa y apasionadamente un siglo turbulento. Ideología y compromiso en estado puro, amores y desamores desgarrados, aventura e historia de un siglo hecho pedazos, esta novela no sólo hechizará a los lectores de Julia Navarro sino que fascinará a todos aquellos interesados en nuestra propia historia.



Pensé mucho antes de comprar este libro, no porque no me pareciera que tiene una sinopsis muy interesante, sino porque el hecho de que cuenta con algo de mil páginas me puso en guardia. Empezar una novela tan extensa de una autora a la que nunca has leído siempre genera reservas, pero me rendí pronto y decidí darle una oportunidad,  bien podría ir a paso lento si me resultaba un poco pesada. Bueno, pues para mi tremenda fortuna no ha sido así y puedo decir que lo he pasado muy bien con la historia, que me duró poco considerando su extensión y que definitivamente repetiré con cualquier otro libro de Julia Navarro que tenga la fortuna de encontrar.

Las razones de por qué el libro engancha son, creo, bastante sencillas. Nos presenta una historia narrada con agilidad y buen ritmo, y que desde el comienzo intriga mucho. Guillermo, un periodista desempleado y que necesita dinero con desesperación, acepta a regañadientes el encargo de una tía que le contrata para que descubra el pasado de la que fue su abuela; es decir, la bisabuela de Guillermo. De ella no se sabe nada, salvo que abandonó a su marido e hijo siendo este apenas un bebé y que no dio más señales de vida. Por algún motivo, la tía de Guillermo decide que quiere conocer qué fue de ella y es entonces cuando se inicia la aventura para descubrir su rastro.



En sí resulta imposible no sentir curiosidad según se van pasando las páginas y nos vamos encontrando con la que fue la vida de la abuela de Guillermo, una existencia plagada de errores, intrigas, mentiras, muchos arrepentimientos, pero sobre todo, de historia, y ese es un punto que a mí, como amante del pasado, me seduce. Encontré muy interesante la forma en que la autora nos va narrando la historia de la protagonista gracias a investigación de su bisnieto, cómo este debe entrevistarse con todo tipo de personas alrededor del mundo, literalmente, para seguirle la pista; es casi como formar parte de la búsqueda del tesoro sin estar segura de cuál será el próximo personaje que nos echaré luces acerca de nuestra protagonista, y en qué ciudad lo encontraremos.

Quizá el único "pero" que le pondría a la historia es precisamente aquel que me llevó a empezarlo con tantas reservas, y es que considero que es extenso de forma innecesaria, que mucho de lo que se ha narrado se hubiera podido contar sin que hiciera falta explayarse tanto en cada detalle; pero como en ningún momento he dejado la lectura, ni me ha resultado pesada, en realidad considero que es más bien un tema de percepción, habrá a quienes les parezca que tiene las páginas justas y necesarias.



Si tuviera que resaltar algo que me ha gustado de forma particular, es que me he sentido transportada a otro tiempo y lugares de lo que sabía poco. Por ejemplo, la Guerra Civil que asoló a España, es materia de estudio por aquí, pero de forma muy ligera y era mucho lo que se me escapaba; ahora tengo las cosas un poco más claras y me encantaría profundizar en el tema. El Nazismo, La Guerra Fría, la situación de los países de Europa en este contexto... en fin, se trata de todo un poco sin que resulte abrumador o nos veamos sobrepasados por la información. 

Obviamente, el libro me ha encantado y lo recomiendo mucho; es casi una lección de historia narrada de forma ágil en la que no faltan misterios e intrigas que te mantienen expectante.